04/05/2026
08:33 AM

Ocho musas del ballet

Ocho jóvenes con temperamento diferente, ocho balletistas que persiguen una meta profesional particular, pero todas unidas por la misma pasión: la danza clásica. Ellas conjugan su vida familiar y estudiantil con la exigente disciplina del ballet.

Ocho jóvenes con temperamento diferente, ocho balletistas que persiguen una meta profesional particular, pero todas unidas por la misma pasión: la danza clásica. Ellas conjugan su vida familiar y estudiantil con la exigente disciplina del ballet.

Cada una de estas bellas bailarinas del Centro Contemporáneo de Danza, CC Danza, son referente de una generación que muestra la vitalidad del ballet nacional. La mayoría pertenecen al grupo Son Cinco, fundado por Flor y su hija Andrea Alvergue. Muchas jóvenes practican el ballet, quizá por concepción de los padres, como un pasatiempo. Para Sofía Villacorta, que al inicio tenía esa visión, ahora es más que eso: 'Me he dado cuenta de que no es nada fácil y para triunfar se necesita mucha disciplina y entrega; ahora mi motivación es otra. Lo hago porque me gusta y porque quiero algún día triunfar en la danza'.

Andrea Alvergue habla de los sentimientos que despierta la danza: 'Es alegría, tristeza, llanto, desesperación, esperanza, etc. Es un medio de escape y a la vez el único modo de transmitir la realidad en que vivimos. Es como mejor me comunico'. Todas invierten largas horas de práctica para perfeccionar sus movimientos. Claro que admiten que en más de alguna ocasión han pensado en 'tirar la toalla'. Michelle Sánchez considera que 'eso es normal, depende cómo se siente cada quien, la mente juega un papel muy importante cuando uno está bajo presión'.

Dama dedicada a la enseñanza

Flor Alvergue es originaria de El Salvador, pero ha hecho de Honduras su segunda patria. Es fundadora y directora de CC Danza.

Hay talento y escuelas, pero ¿qué necesita SPS para consolidarse en esta área?

Brindarle a estos jóvenes la oportunidad de desarrollarse profesionalmente. ¿Cómo? Creando una compañía sampedrana para propiciar el intercambio de bailarines; contratación de maestros internacionales de reconocida trayectoría; instituir festivales de danza y talleres; acceso a los auditorios de la ciudad (sus costos son muy elevados); programar presentaciones al interior del país, entre otras actividades.

¿Existe en Honduras la posibilidad o el ambiente para que grupos independientes de ballet puedan dedicarse a tiempo completo?

Sí, lo que sucede, y todos lo sabemos, es que sin apoyo gubernamental difícilmente sobreviven los grupos independientes.

Ahí tiene a Danza Libre, un grupo independiente que sobrevive porque es una ong y tiene apoyo financiero. Ahora nosotros, que no tenemos apoyo de nadie.

¿Se pierden talentos en el ballet?

Sí. Por eso Andrea y yo creamos Son Cinco, es una manera de que nuestros jóvenes bailarines sientan que pertenecen a algo más que una escuela privada. Dar sus primeros pininos dentro y fuera de Honduras, representar su país (aunque este no les de absolutamente nada), es el sueño y la razón de vivir de algunas de nosotras.

Además, Son Cinco ha invitado a bailarines (as) de otras escuelas a unirse en este proyecto, sin dejar de pertenecer a sus respectivas instituciones, como los alumnos del Centro de Artes Sampedrano o de bailarines independientes que ya han bailado con el grupo.