La voz indescriptible del tiempo y el murmullo significativo del placer se dieron la mano ayer en una gala inolvidable.
Un grito describiendo el momento, un deseo de expresar sentimiento, una presentación totalmente inédita fue “Música de las tres Américas”.
Ángel Ríos, reconocido violinista nacional, dio inicio a la gala fraternal. Cuando el reloj acariciaba las ocho de la noche, el músico catracho comenzó a deleitar a los presentes con indescriptibles y melódicos acordes.
Nelson Chinchilla, acompañado de sus inseparables guitarras, se unió a esta velada.
La pasión del arte hacía que los dedos de las manos de Chinchilla comenzaran a calentarse.
Su participación fue corta, pero brillante, todo un recital de música.
Desde Brasil acompañaron a los artistas catrachos cuatro personas con un ritmo envidiable, presentados según su desempeño dentro de la agrupación; saludaron a los espectadores con un gesto de buena impresión.
En el escenario faltaba alguien más: una mujer con manos suaves que ejecuta jazz con su arpa, instrumento de paz.
Desde Estados Unidos nos visitó Patrice Fisher para mostrarle al público su talento.
Una amalgama de sonidos tradicionales ejecutados por estos profesionales era el menú que nos daban de acuerdo a los tintes de ritmos sensacionales.
Era placentero escuchar los sonidos del arpa, instrumento de cuerda pulsada por un marco resonante, ejecutada magistralmente por Fisher, una heredera de esta cultura.
La guitarra es un instrumento musical de cuerda pulsada que en las manos indiscutiblemente consagradas de Antonio Rogeiro y Chiko Queiroga, dos personajes del Brasil, enamora a quien escuche sus melodías.
Foto Carlos Pérez
No se pensaba que habrían más sorpresas, cuando de pronto Fisher presentó al tamborista sensacional de los Silver Star, “Tencoa”, quien con su instrumento hizo una demostración espectacular.
La gala terminaba, no sin antes disfrutar al son de los movimientos de las bailarinas de Black Men Soul, que bailaron punta acompañadas de dos de los músicos de la agrupación.
Dentro de todo ese recital, había un común denominador: las tres Américas se unieron bajo una sola túnica, cobijándose con los sonidos de la música, que es única.
No todo fue color de rosa nueva, hubo un momento en que los músicos pasaban por una enorme prueba, una de las bocinas que expulsaba el bendito sonido no sabía si quedarse o alejarse de su nido.
Los talentosos músicos se despidieron entre gestos de satisfacción del público, que les aplaudía con notable inspiración. El reloj marcaba las diez cuando todos los presentes se pudieron de pie, ovacionando el histórico evento en el cual las tres Américas se unieron con gran contento.
El concierto “Música de las Américas” forma parte del show realizado a finales del mes pasado, febrero, en Guatemala.
Esta gira busca dar a conocer el talento latinoamericano y anglosajón a través de la música clásica que emana de las majestuosas ejecuciones del violín, guitarra y arpa, más un ingrediente adicional que viene de la tierra del ébano: el tambor garífuna.
Desperfecto
Una de las bocinas del Teatro Saybe falló durante treinta minutos y aparentemente nadie podía evitar que interrumpiera la gala.
Público
Fueron pocos los espectadores que tuvieron el honor de presenciar el espectáculo que brindaron Ángel Ríos y su comitiva de “Música de las tres Américas”.
Maestro de ceremonia
Angel Ríos, además de ser nuestro orgullo como violinista, anoche era el maestro de ceremonia del evento.
Su violín fue una parte fundamental, hizo que todos se unieran a su indescriptible recital; tocando cada cuerda con pasión, Ángel hizo de su presentación una muestra de amor.