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'Me oculto, me pierdo y luego regreso”

  • Actualizado: 10 agosto 2011 /

El actor trajo con su retorno al teatro algunas confesiones de su vida privada. Conócelo a fondo y descubre las curiosidades de este galán

    La obra “Al diablo con el diablo” trajo a los escenarios nuevamente a Astor Quintana, un galán de teatro y vida real. El día de la entrevista y tomas de fotografía el joven actor nos recibió en su casa con una gran sonrisa, muy amable y con toda disponibilidad de hablar de su vida tanto al frente como detrás del telón.

    Nos pusimos cómodos en la sala mientras el fotógrafo instalaba el equipo de luces, Astor se sentó en una mecedora y comenzó a hablar de su vida. Desde el primer instante la entrevista se llenó de risas. Su sencillez y sinceridad son características que más destacaron en él. El joven actor, estudiante y trabajador nos comenta que hace tres años no pisaba las tablas para interpretar un papel y que esta fue su primera comedia.

    Comenzó su carrera con el coprotagónico en “La dama de las camelias”, una obra que todos recordamos como el éxito del teatro Francisco Saybe, tres años después interpretó un drama de la vida real “La casa de las chivas”, y casualmente vuelve tres años después en la comedia “Al diablo con el diablo”. Como dice Astor, entre risas, “me oculto, me pierdo y luego regreso”.

    Desde el principio les comentamos que su corazón ya se lo robó una bella joven llamada Adela, con quien también tuvimos la oportunidad de conversar, entre los dos nos contaron cómo se conocieron. Mientras Adela no sabía que Astor existía, él hacia tiempo la había visto y decidido que ella sería de él. Cuenta Quintana que estando con un amigo la vieron pasar y fue amor a primera vista, pero no fue hasta dos años después que se volverían a encontrar en la universidad, para suerte de este joven enamorado resultó ser la hermana de un amigo.

    Adela comenta que no pasó mucho para que él la conquistara y fueran novios, de eso hace dos años, y la pareja se ve más enamorada que nunca.

    Además del Astor romántico descubrimos a uno enamorado de Dios, “no hay como tener la paz de Dios en la vida, solo así se puede ser feliz, si no tienes eso, el día a día va ser tan tedioso como el anterior. Si uno no encuentra esa paz, esa felicidad que Dios da cada día, nunca va a encontrar esa felicidad que busca. Es en el día a día cuando comes, duermes, despiertas, trabajas... todo hazlo por él. Es una gran diferencia decir que uno trabaja para su gente, o come porque tiene que comer a decir como porque estoy vivo y gracias a Dios, disfrutas más de todo si aprecias todo lo que Dios te ha dado”, expresa el actor.
    Quintana abrió las puertas de su casa y de su corazón, nos habla acerca del teatro, sus estudios, su paso por “Escalera al triunfo”, su faceta de galán y lo que no esperábamos: su más grande admiración, su padre.

    ¿Qué tal tu regreso al teatro?
    No es igual que antes, es diferente director y obra, y primera comedia que hago. Antes solo tragedias, comenta entre risas. “La dama de las camelias”, por ejemplo, es un drama muy fuerte, y ahora es una nueva experiencia, la verdad es que la he disfrutado porque es comedia. Cuando uno está en el papel de tragedias queda con ese ánimo que es una obra un poco triste. La verdad que si es muy bonito ahora, gente buena, una excelente obra, buen elenco y excelente director, lo he disfrutado.

    Diferente obra y director, pero siempre de galán, ¿qué dices a esto?
    Esperemos que así sea, (se ríe muy fuerte y continúa diciendo), mientras no aburra. Hay momentos en que dices ‘ya quiero que acabe la obra’ porque hay días que salgo del trabajo, voy cansado y con sueño, porque a parte del teatro está el trabajo y la universidad, pero cuando estoy allí dentro del papel, ya todo cambia, todo literalmente cambia, lo disfruto y saboreo las palabras. Cada función se agrega algo y eso es lo cómico, cada uno le adiciona algo más y ahorita estamos siendo nuestros propios directores, el guión lo mantenemos pero de repente un nuevo movimiento y es divertido porque es sorpresa para el otro y eso se disfruta.

    Después de tres años se vuelve a abrir el telón, ¿qué experimentas?
    Es una emoción, pueda que a ninguno de nosotros nos pagan pero es algo que se hace del corazón, por amor al arte, aquí nadie recibe más que los aplausos y el refresco del medio tiempo, termina con risas.

    ¿Qué sientes al oír los aplausos?
    Que hice un buen trabajo, me siento satisfecho por lo que he hecho. El aplauso si no tiene, como en otras veces, tanto fervor pues algo hicimos mal; entonces mientras haya aplausos fuertes se sabe que se hizo un buen trabajo como equipo, entonces eso es lo importante.

    ¿En qué trabajas además del teatro?
    Ahorita trabajo profesionalmente en ALTIA, como supervisor en un Call Center para una campaña bastante grande. Madrugo bastante pero es un muy buen trabajo.

    ¿Tu trabajo se relaciona con tus estudios de psicología?
    Se podría decir, la psicología se aplica a todo tipo de trabajo.

    ¿Qué te dejó Escalera al Triunfo?
    Una enorme experiencia, muy diferente al teatro. Es un ambiente muy diferente, personas y movimientos nuevos, pero sí me dejó mucho. Aprendí y me di cuenta de tanto, en cuanto al tipo de personas que maneja ese ambiente es muy diferente a lo que podría manejar un arte. La televisión es completamente un negocio y el teatro es arte, no es que lo diga en mal, pero la TV es una empresa.

    ¿Qué dijiste ante las críticas al programa?
    No mucho, lo hice porque siempre me ha gustado probar cosas nuevas, no me arrepentí porque aprendí, la decisión la tomé y punto. Volver a la televisión es una decisión muy grande, lleva bastante sacrificio porque me toca viajar mucho y es algo que es temporal.

    Siempre sales en los medios como uno de los solteros más cotizados, ¿cómo te sientes con eso?
    Es halagador, yo casi no salgo, del trabajo a mi casa y cuando veo algo así me halago, me sorprendo y no es que sea tímido sino “ahuevado”, comenta entre carcajadas. Lo trato de manejar de la manera más humilde porque hay gente que se le sube y eso está mal. Yo paso en el trabajo, en el teatro, con mi novia y a veces me dicen: “Astor saliste en tal publicación, felicidades” y yo “¡ahh, gracias!” y uno solo se sonroja y hasta allí llega.

    Y este nuevo romance... ¿te robaron el corazón?
    Sí, cumplimos dos años y de boda hay planes pero vamos paso a paso, queremos formar una familia pero todo va poco a poco porque es una parte muy importante. Una de las cosas mas importantes es que la madre de uno apruebe esto, y desde el momento que mi mamá me dijo que ella lo aprueba, para mí fue lo mejor. Adela ha sido la primera mujer con la que yo me le he acercado a mi madre y le he dicho “¿Qué te parece ella para esposa mía?” y ella dijo: “Me parece muy, muy bien” y eso sobra y basta, tengo la aprobación.

    ¿Eres un romántico para escribir, para cuando esperamos un libro con tu nombre?
    Desde que tengo 10 años escribo poesía y ahorita estoy escribiendo cuentos. He buscado apoyo, he tocado puertas muchas veces y nadie responde para poder publicar mi libro, entonces lo voy a hacer solo. Yo una vez le dije a una persona que no ando buscando caridad, sino que me aconsejen dónde lo puedo hacer seguro y cuánto vale, y ni así me respondieron. A veces uno termina sacando esas cosas en otro país y después dicen “¿por qué no lo hizo acá?”. Uno busca, toca puertas, invierte tiempo y nadie dice nada. Esperemos que para este año pueda concretar este proyecto.

    ¿Cuáles son tus planes profesionales?
    Ya para el otro año ser psicólogo, y me gustaría especializarme en psicología teológica; yo amo a Dios, es lo primero en mi vida. Busco siempre acercarme cada día más pero no somos perfectos, nadie puede decir que nunca ha cometido un error y de eso uno aprende y se acerca más a Dios; es la meta del día a día. Para mí la psicología teológica es una necesidad porque el comportamiento para mí no lo podes desligar de tu espiritualidad y la fe que tengas, es algo muy importante. En cuanto al teatro pues seguirá, no es improbable solamente que me gusta el hecho de hacer una obra y tomarme un tiempo, unos dos o tres años y luego hacer otra. Me oculto, me pierdo y luego regreso.

    OCHO CURIOSIDADES
    1. Me encanta el café, soy muy obsesivo con él, pico el café que me voy a tomar, yo lo compro, yo lo hago, no me gusta que nadie lo haga para mí. No puedo salir de la casa sin antes tomarme dos tazas de café; si tengo que madrugar lo hago, pero me tomo las dos tazas.

    2. Me encanta la lectura, he llegado a momentos que ya me he leído todo lo que tengo aquí y ando desesperado buscando quien me presta uno. Ahorita tengo tres.

    3. Soy cinéfalo, me encanta ver películas e ir al cine. Con mi novia nos vamos a veces y vemos todas hasta las de niños, hasta Timkerbell fui a ver, porque me encanta reírme.

    4. Aprendí a hablar italiano solo.

    5. Me encanta la cocina y lo he aprendido solo igual, desde pequeño, porque a mi padre le encantaba cocinar y siempre me llamaba “negro” (porque soy el único quemado y mis demás hermanos son blancos), me decía: “Negro, vení ayudame” y fue allí que le empecé a agarrar el gusto y me encantó tanto que ahora ando buscando recetas. Inclusive todos los martes por la noche nos reunimos tres amigos a cocinar, comer, hablar y tomar vino.

    6. El primer poema que escribí se llamaba “La gaviota”. Empecé a escribir desde la primera vez que leí a Pablo Neruda, mi papá tenía dos libros pequeños que son una segunda edición de “20 poemas de amor y una canción desesperada”, fueron los primeros poemas que yo leí y me encantaron.

    7. Soy muy naturista, trato de no tomar medicinas, meterme cosas artificiales al cuerpo no me gusta, todos me dicen que parezco viejito porque cada vez que me enfermo me estoy curando con té. Un té bien cargado con bastante miel te hace bien para todo.

    8. No me gusta nada artificial, incluso no me gustan las mujeres que se pintan el pelo o se ponen lentes de contacto, me gusta todo natural, tal y como la persona es, porque si hacen eso, algo ocultan para mí, más es lo que se arruinan.

    Lo dice Astor:
    Su más grande admiración... su padre

    Anécdota:
    Empecé a escribir en un libro que mi padre me regaló, se llamaba The Nothing Book, es un libro donde no había nada, estaba en blanco y me dijo: “Tené, si te inspiras cada veinte minutos escribí, si no te inspiras en veinte años no escribas ni m....”, comentó como anécdota al empezar a hablar de su padre Pablo Quintana, quién para el joven actor es su admiración.

    Recuerdos:
    Esperé 10 años desde la muerte de mi papá para escribir un poema, no podía, me dolía mucho la pérdida de él, era muy pesado ese vacío... era a mí a quien siempre le llamaba “negro”, y me pedía café y él siempre dejaba un poquito y ese me lo tomaba yo. Me encantaba el olor... entonces yo me tomaba el café y aunque me regañaban y pegaban nunca me lo quitaron. Mi padre era especialista en riegos y drenajes, pasaba en el campo bastante, lo extraño bastante todos los días, eso no se le quita a nadie.

    Enseñanzas:

    Mi papá siempre me enseñó mucho, pero creo que una de las más grandes cosas que él nos heredó fue que nunca nos dejó vencer, porque la vida es dura y nunca debes cambiar tus principios, tu fe ni tus convicciones por nada ni nadie porque es lo que te hace, te completa. Él me decía: “Vos podes tenerlo todo, podes ser millonario, pero el día de mañana todo eso se te puede ir, pero lo que vos tenés en tu corazón, en tu mente, el conocimiento, principios, eso nadie te lo va a quitar, y con eso te vas a valer donde sea”. Esas cosas son las que él me dejó.


    ¿Qué decía tu padre del teatro?
    A él le hubiese gustado, él nunca me vio. Cuando yo me gradué ya no estaba, me acuerdo que yo siempre iba a la barbería donde él se cortaba el pelo y nos llevaba de pequeños, y él intercambiaba música con el dueño, don Víctor “el mago” y yo seguí ese legado, y lo que don Víctor no tenía de música yo se lo llevaba y él me daba a mí también, compartíamos música jazz. Un día llegó llorando recordando a papá...

    Mini Perfil

    Nombre :Astor Quintana Hernández

    Nació: 7 de diciembre de 1984

    Libros favoritos: La Biblia y “El conde de Montecristo”

    Admira: a su padre, Pablo Quintana (QEPD)

    Pasatiempos: leer, escribir, oír música, ver películas y divertirme mucho con mi novia Adela Gutiérrez.
    Loción favorita: Dreamer by Versace, por su olor a almizcle, a limpio.