Madonna Louise Veronica Ciccone (1958, Michigan) irrumpía en la escena musical el 27 de julio de 1983 con aquel primer álbum como carta de presentación que incluía temas como Lucky Star, Holiday o Borderline y que fue reeditado en 1985, bajo el nombre The first album, tras el éxito de su segundo disco Like a virgin.
Atrevida desde joven
Una mujer atrevida que con solo 16 años se independizó de sus padres para trasladarse a Nueva York e incorporarse a la compañía de danza moderna del coreógrafo Pear Lang. París fue su siguiente parada, donde pudo formar parte del coro de por aquel entonces famoso cantante Patrick Hernández.
A su vuelta de Francia, aquella chica rubia de atrevida vestimenta comenzó a ser conocida en la noche neoyorquina. The breakfast club o The millionere fueron algunos de los primeros grupos de la cantante, cuya música sonaba en clubes como Danceteria o Kansas Kansas.
Su primer álbum, Madonna, llegó en 1983 de la mano de la discográfica Sire Records. En los ocho temas que conforman el disco contó con la colaboración de Reggie Lucas, además de la de su novio de entonces John Jellybean Benítez, que produjo la canción Holiday.
Excentricidad
La chica de 1.74 metros que vestía medias de red y llevaba joyas con la cruz cristiana estaba a punto de convertirse en mito, en el modelo para millones de jóvenes que convertirían la vestimenta de la cantante en moda de los años 80.
Aquel ascenso a la fama llegó con Like a virgin, del que vendió 12 millones de copias, y en el concierto en la Radio City Music Hall de Nueva York, que formaba parte de la gira de promoción del disco, se despacharon 17 mil 672 entradas en solo 34 minutos. Comenzaba el éxito para Madonna y con él llegarán las continuas polémicas, algunas de su vida privada, como la publicación de unas fotos en Penthouse o su sonado matrimonio con Sean Penn.
El primero de aquellos escándalos sobre el escenario llegó en los MTV Award de 1984, cuando Madonna hizo su aparición con un vestido de novia con liguero y un cinturón en el que se podía leer Boy toy (Juguete de chico).
Los comentarios negativos parecían sentarle bien a una reina del pop que continuó protestando contra aquella sociedad puritana estadounidense de los años 80. Y así lo hizo cuando en 1986 publicó su tercer álbum True blue, con el tema Papa don’t preach en el que cuenta la historia de una chica joven que le pide a su padre que no la sermonee por haberse quedado embarazada.
No solo cantante
Como había ocurrido hasta ese momento, las críticas eran tan numerosas como los éxitos pero ahora la atención se centraba en su nueva faceta de actriz. Desperatey seeking Susan (1985) y Who’s that girl (1987) fueron sus primeras apariciones en el cine a lo que le siguió la obra teatral de Broadway Speed the plow.
Ya no solo EUA, sino el mundo parecía aclamarla o al menos así lo certificó la gira internacional que bajo el nombre de aquella película, Who’s that girl tour, le permitió mostrar su música en países como Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia o Italia, indignando al Vaticano.
Vetada en algunas televisiones, acusada de blasfemia por la Iglesia Católica, su siguiente disco Like a prayer enfadó más, si cabe, a los sectores más conservadores que no veían con buenos ojos la mezcla de simbología religiosa que acostumbraba a mostrar la cantante.
Alejamiento de la polémica
Con la llegada de los 90, la cantante parece transformarse, se irá alejando ligeramente de la polémica, dejando de lado los años de continua excentricidad.
Una Madonna que dará a luz a su primera hija María Ciccone Leon y que seguirá logrando éxitos en la música de la mano de discos como Bedtime stories, Something to remember o Ray of light. Si en la música parecía estar lográndolo todo, el cine tampoco le daría la espalda al ganar un Globo de Oro a mejor actriz por su interpretación de Eva Perón en Evita (1996). Una Madonna más asentada que se involucra en la Cábala judía, interpretación mística y alegórica del Antiguo Testamento.
Con los discos Music, GHV2, American life y Confessions on a dancefloor consiguió grandes éxitos y pese a que todo parecía indicar que se había alejado de la polémica, la excentricidad volvería a sus actuaciones cuando en 2003, en la gala de los MTV, la cantante decide besar a Christina Aguilera y Britney Spears.
Aunque en la actualidad, la sensualidad de Madonna no enfurece como en los años 80, su vida privada sí que parece acaparar la atención de los medios. Así lo hizo el divorcio con Guy Ritchie con quien tuvo a su hijo Rocco o la adopción de sus hijos David Banda y Mercy James de Malaui.
30 años de aquella Madonna, esta reina del pop sigue generando más ídolos que enemigos y se le puede considerar leyenda viva de las tres última décadas.