04/02/2026
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Inmigrantes hondureños abandonados del Gobierno

Los hondureños residentes en España cuentan con pocos apoyos directos al margen de los que el mismo estado español ofrece a la inmigración.

    Los hondureños residentes en España cuentan con pocos apoyos directos al margen de los que el mismo estado español ofrece a la inmigración.

    El asociacionismo hondureño está en sus inicios mientras que la relación con la Embajada de Honduras en España y las propias instituciones catrachas suele ser una queja recurrente entre los residentes. De todas formas, se aprecia la importancia de estas organizaciones en el lugar donde existen, al margen del hecho de que son pocos los hondureños que llegan sin ningún tipo de apoyo ya que, normalmente, cada persona que llega a España con idea de inmigrar siempre cuenta con algún apoyo, amigo o familiar al menos, que haga de ‘trampolín’ y le acoja en los primeros pasos.

    Según los datos oficiales del Ministerio del Interior, los hondureños residentes en España son 6,102 con papeles, 5,150 bajo régimen general y 1,052 bajo el régimen comunitario, es decir, con nacionalidad o vínculo familiar con un nacional de la Unión Europea. De éstos la mayor parte se encuentra en Cataluña, 3,534 y en Madrid, 3,844. Mientras en la capital el asociacionismo hondureño está en sus inicios, en Cataluña existen al menos dos agrupaciones.

    La Asociación Hondureña en Cataluña data de 1996 y está dirigida por Jorge Alberto Irías Murillo, de La Ceiba, que lleva 20 años de residencia en España, es perito mercantil y contador público y actualmente se dedica a la albañilería. Esta asociación surgió en el año 1996 por iniciativa de varias familias hondureñas con la idea de dar a conocer el país a través de la participación en actividades culturales y folclóricas.

    En el 2000 adquirieron personalidad jurídica propia. Actualmente tienen 60 afiliados y pertenecen al Consejo de Inmigración del Ayuntamiento de Barcelona y está adscrita a Fedelatina, Federación de Entidades Latinoamericanas en Cataluña. Brindar acogida a los recién llegados, para asesorarlos e informarlos, organizar excursiones y paseos, actividades culinarias, bailes típicos y participan en la organización del Día del Inmigrante que se celebra el 18 de diciembre son algunas de las actividades que realizan.

    A principios de este año mantuvieron una entrevista con el embajador de Honduras en España, José Eduardo Martell Mejía, y le entregaron un pliego de peticiones para mejorar la situación general de la inmigración hondureña, entre las que destaca la apertura de una oficina o servicio para la obtención de pasaporte en Barcelona, dado que el trámite sólo se realiza en Madrid, dura tres días y el documento se recibe seis meses después.

    El gasto, el riesgo y las dificultades laborales del viaje a Madrid son elevados, al margen del hecho de que el gran número de ‘sin papeles’, se estima que pueden ser cinco veces más que los legalizados, entre los inmigrantes hondureños, añade una dificultad que se suma a la del trámite. También solicitaron agilización del convenio entre los gobiernos de España y Honduras para la homologación del permiso de conducir, máxime teniendo en cuenta que la legislación española se ha endurecido mucho en este aspecto a causa del gran número de accidentes de tráfico registrados: algunas conductas al volante se han sancionado con cárcel y conducir sin carné es una de ellas. También solicitaron un servicio de asistencia a los presos hondureños y de repatriación de cadáveres.

    En este respecto la asociación debió ocuparse de un dramático caso en el mes de enero: el fallecimiento de Jaime Gerardo García Vázquez, un ‘sin papeles’ hondureño que falleció por asfixia en el edificio en construcción donde desempeñaba labores de vigilante nocturno en precarias condiciones. Su muerte, al menos, sirvió para sacar a la luz una trama de explotación de ‘sin papeles’. Hasta la fecha su comunicación a la embajada no ha obtenido respuesta.

    Estas quejas son comunes entre los inmigrantes hondureños de todo el país. Irías señala que “es necesario que las autoridades tengan más contacto con los hondureños establecidos en España para ayudar a que Honduras se conozca de otra manera”.Trámites En Madrid aún no hay asociación hondureña pero sí existen ya diversas iniciativas al respecto.

    Si en Barcelona el punto de reunión hondureña es el bar El Rincón Catracho, en Madrid otro punto de reunión es también el bar Anita, locales que en España son los centros sociales por excelencia, que los hermanos Héctor y Junior Yánez Machado, de Tela, Mezapa, dirigen desde hace cuatro meses en el barrio de Villaverde. Desde allí dirige Mario Samuel López Ríos lo que puede ser el embrión de una asociación hondureña en la capital.

    De momento sus actividades se centran más en el deporte, llevan dos equipos de fútbol en las ligas municipales de Madrid, el Real Maya y el Catrachos, pero también expresan la necesidad de que ésta se extienda a más campos para, sobre todo, agilizar su relación con las instancias oficiales hondureñas, léase embajada y consulado.

    Llevan en España más de cinco años y consiguieron legalizar su situación en la regularización del 2005. En general se sienten contentos con el trato recibido en España, pero no tanto con el los representantes oficiales hondureños. También se quejan de que la embajada no mantiene ningún contacto con los ciudadanos salvo cuando éstos se dirigen a ella, y en ese caso tienen siempre que afrontar larguísimos plazos para conseguir cualquier documento.

    Así, quien puede acogerse al convenio de doble nacionalidad tiene que pasar por la embajada que, según queja general, no hace nada por aliviar los trámites. Otro modelo de asociacionismo hondureño en Madrid es más ‘oficial’ pues se centra en los Cepi, los Centros de Participación e Integración de Inmigrantes, que dependen de la Comunidad de Madrid.

    Los hondureños se ‘integran’ en el Centro Hispano Centroamericano, ubicado en el céntrico barrio de Lavapiés, inaugurado el pasado 13 de febrero y dedicado a los 45,000 centroamericanos censados en Madrid. Han sido ideados para que los inmigrantes conozcan y compartan las tradiciones de España y de sus países. Allí se realizan múltiples actividades en las áreas de formación y empleo, idiomas, educación, con seguimientos de la actividad escolar y asesoría jurídica, entre otros.

    Según su directora, Ana Aguilar, los hondureños, pese a ser solamente 53 los registrados, participan activamente, sobre todo en el curso de cocina para hombres y la Escuela Integradora para niños. De hecho, en la inauguración del centro con presencia de la presidenta de la Comunidad Autónoma, Esperanza Aguirre, el acto fue amenizado con música hondureña.

    El Cepi contacta regularmente con la embajada de Honduras para informarle de sus actividades, si bien no parece que la comunicación funcione fluidamente en sentido contrario, pese a la presencia del embajador Eduardo Martell junto a Aguirre y el resto de embajadores centroamericanos en la inauguración.

    Quizá esta falta de cercanía de los representantes hondureños con sus inmigrantes sea lo que más duele a esta comunidad. Muchos de ellos se sienten un tanto abandonados a su suerte pero en palabras de Claudia Hernández, una ‘sin papeles’ de Santa Cruz de Yojoa, “pedimos al Presidente de Honduras que de la cara por nosotros. Que Mel Zelaya se entere de que aunque estamos fuera seguimos siendo catrachos”.