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Grimaldi, dinastía sorpresa

  • Actualizado: 25 junio 2011 /

La historia de una de las familias reinantes más longevas del mundo parte el 8 de enero de 1297.

La historia de una de las familias reinantes más longevas del mundo parte el 8 de enero de 1297, cuando Francesco Grimaldi, conocido como “El malicioso”, desembarcó en Mónaco disfrazado de monje franciscano huyendo de las luchas internas que se vivían en su Génova natal.

Los Grimaldi, una familia rica que además de comerciantes eran guerreros reputados, tomaron partido por los güelfos, aliados del Papa, enfrentados a los gibelinos, ligados al emperador romano-germánico. Estas luchas obligaron a los Grimaldi, como perdedores, a exiliarse en tierras vecinas, apoderándose de “Le Rocher” o “La roca”, como se conoce al estado de Mónaco.

Francesco Grimaldi lideró aquel exilio y de aquella travesía queda como testimonio los dos monjes armados que forman parte del blasón de la familia. Los Grimaldi perdieron la fortaleza monegasca cuatro años después pero tres décadas más tarde la recuperó Carlos I, considerado el verdadero fundador del principado.

Desde entonces, sus descendientes se han sucedido en el poder y han sobrevivido frente a los poderosos reinos de España, Francia e Italia. Para la periodista y escritora María Eugenia Yagüe, autora del libro “Los Grimaldi”, esta familia “es muy particular, diferente y singular. No se parece en nada a ninguna otra familia real o principesca”.

Investigación

Yagüe ha profundizado en la historia de esta familia que ha dirigido durante más de setecientos años al país más pequeño del mundo, de apenas dos kilómetros cuadrados, después del Vaticano. “No falta de nada”, explica.

La autora de “Los Grimaldi” reconoce que esta familia ha pasado inadvertida durante mucho tiempo aunque aporta datos curiosos de algunos de los antepasados de Rainiero, padre del actual príncipe Alberto II. Según la especialista Rainiero era nieto de una cabaretera que posaba desnuda para un fotógrafo y bisnieto de una lavandera de Constantina, ciudad del interior de Argelia.

Datos que no se han podido ocultar pero que no aparecen en la genealogía oficial de los Grimaldi, según Yagüe, que establece un antes y un después en la historia de esta familia en la multitudinaria boda de Rainiero y la actriz estadounidense Grace Kelly, el 19 de abril de 1956.

“Rainiero se casa con una estrella de Hollywood en su mayor apogeo, con una mujer bellísima y en lo mejor de su carrera. Grace aporta atención mediática, dinero, turismo y unas relaciones internacionales que Rainiero no había conseguido siendo príncipe. Lo más florido de Hollywood viene a Mónaco y le da una dinámica social que antes no tenía”, comenta la experta.

La autora de “Los Grimaldi” recuerda la anécdota de la madre de Grace Kelly, “que creyó que su futuro yerno era el rey de Marruecos”.
Esta boda “envolvió al país en un halo de leyenda. Aunque no siempre de color de rosa. El Mónaco de los últimos Grimaldi merece figurar en un apasionante guión digno de una tragicomedia: bodas y divorcios sonados, accidentes brutales, tragedias, estafas, guerras de familias. A los Grimaldi les ha pasado de todo, son una fuente incesante de emociones”, recuerda en su libro Yagüe.

Boda y leyenda

Venturas y desventuras que han ido ocurriendo en la vida de Rainiero y Grace y sus tres hijos, Carolina, Alberto y Estefanía.

“La imagen de los tres hijos Grimaldi se ha asociado desde siempre al escándalo”, recuerda Yagüe que sitúa las muertes de Grace Kelly, en un desgraciado accidente de tráfico en 1982, y del segundo marido de Carolina, Stefano Casiraghi, en una prueba náutica, como dos momentos que han marcado profundamente a esta familia.

La próxima boda de Alberto II, que tomó el poder tras la muerte de su padre Rainiero en 2005, y la sudafricana Charlene Wittstock llega “en un buen momento”, según Yagüe aunque recuerda la anécdota vivida por un joven Raineiro que dejó plantada a una amante gitana y ésta, despechada, le echó un juramento: “Ningún Grimaldi será feliz en el matrimonio”.

La boda esperada

Bajo esta maldición que persigue a los Grimaldi, Alberto perderá su soltería el próximo 1 de julio.

“Tiene 53 años y por imperativo legal debe tener hijos, porque si no el heredero serán alguno de sus sobrinos, Andrea, hijo mayor de su hermana Carolina es el primero de la lista, y éstos tienen una imagen de fiesta en fiesta que no es apropiada para el principado. Se casa en un momento oportuno con una chica discreta con la “obligación” de tener hijos inmediatamente”.

En estos seis años al frente de Mónaco, Alberto “no ha aportado nada importante”, explica la autora de “Los Grimaldi”. “Ha estado muy marcado por la personalidad de su padre y las poderosas fuerzas económicas de Mónaco que no le han dejado mucha libertad de acción. De todo lo que dijo que iba a hacer, la mitad no lo ha hecho”, matiza.

Por su parte, el papel de la futura esposa de Alberto es muy valorado por esta periodista y escritora. “Hasta ahora lo está haciendo muy bien. No llama la atención por nada escandaloso y deja a su futuro esposo todo el protagonismo, al contrario de otras princesas europeas que destacan mucho más que sus maridos. Charlene está en un segundo plano y las declaraciones que ha hecho son muy prudentes. También han ayudado sus cuñadas que le han dejado su sitio”.

Precisamente, este alejamiento de las hermanas de Alberto de Mónaco, principalmente de Carolina, es lo que explica que se esté perdiendo el interés mediático por esta familia.

Para Yagüe, “Carolina es la digna heredera de su padre, mucho más importante que su hermano. Con la hija mayor de Raineiro en segunda plano, que es lo que está haciendo desde hace unos años dejando el protagonismo a Alberto, se extingue el interés glamoroso por los Grimaldi. Vivimos en una etapa de mediocridad internacional en todos los ámbitos y Mónaco y Alberto II no se escapan de ello”.