Madrid, España.

El pasado mes de junio la princesa del pop por fin pudo cumplir su sueño de casarse con Sam Asghari, el hombre al que ama, en una ceremonia celebrada en su casa de Thousand Oaks, en California.

Al margen de la inesperada aparición en escena de su segundo esposo Jason Alexander, que se coló en la propiedad exigiendo verla, parecía que todo había salido justo como deseaba la novia.

Sin embargo, la boda que tenía en mente Britney era muy distinta. Inicialmente ella quería contraer matrimonio en una iglesia católica, según ha desvelado ahora en Instagram, a pesar de que creció siendo educada en la fe de los baptistas sureños

Sus planes se vieron truncados por la pandemia del coronavirus, que obligó a clausurar el recinto.

Aunque ella no se dio por vencida, llegado el momento se topó con otro obstáculo igual de inesperado.

“Quería ir a misa todos los domingos... Era un lugar precioso y dijeron que estaba cerrado temporalmente debido al covid”, ha explicado en un mensaje publicado junto a una foto del interior de la nave.

“Dos años más tarde, cuando quise casarme allí, me dijeron que tenía que ser católica y superar además un examen. ¿No se supone que la iglesia debe abrir las puertas a todo el mundo?”.

Britney Spears no ha aclarado cuál fue el templo que le dio la espalda, pero sus seguidores han aplaudido su valentía a la hora de plantar cara a todos los que se interponen en su camino ahora que ya no está limitada por la tutela legal a la que vivió sometida hasta hace poco.