El solo hecho de soltar el último botón de la camisa para aflojar un poco la corbata azul, refleja la informalidad de Ryan Reynolds. Con toda la atención pública desde que se casó con Scarlett Johansson, junto con el éxito en cine con Sandra Bullock y “La propuesta” o la entrada al mundo de superhéroes con “Wolverine” y la próxima versión de “Linterna verde”, todavía no le despertaron la realidad. Ya es una verdadera estrella, aunque él no lo quiera reconocer. Y más allá de las comedias, más allá de las superproducciones, la humildad también lo llevó a aceptar el desafío de viajar hasta Barcelona, para filmar con el director español Rodrigo Cortés la diferente película “Buried”, la historia de un civil que en medio de la Guerra con Afganistán, ¡es enterrado vivo!
¿Habiendo conseguido la fama por las comedias románticas, el cine de acción y ahora un thriller... qué es lo que busca realmente del cine?
Realmente, busco variedad. Y tuve suerte, ha sido todo por tonta suerte. Yo nunca tuve un éxito meteórico al principio de mi carrera, para autodestruirme. Estoy grande. Me están llegando bastante tarde las mejores oportunidades, porque hoy en día los jovencitos de 20 años son los que se convierten en estrellas de cine y diez minutos después se preguntan si algo no funciona tan bien. Yo tuve que ir ganando camino centímetro por centímetro, lentamente. Hice películas que no funcionaron, pero recaudaron lo suficiente como para dejarme seguir. Después crecí y pude pasar de un género a otro, para encontrar diferentes éxitos. Es por eso que me permiten ir de una producción independiente como “Buried” a la superproducción de “Linterna verde”.
¿Se siente una superestrella desde su propia perspectiva?
No lo sé. No tiene sentido creer algo así. De verdad. Hay demasiado negocio dentro del mundo del espectáculo, hay muchísimo marketing para asegurarse que aparecemos en la portada de una revista o buscan que nuestras películas se mencionen en programas como “American Idol”. De eso se trata todo y es algo que yo realmente no puedo controlar. No tengo ninguna relación en ese sentido.
¿Pero admira a otros actores que también son considerados estrellas? ¿Le gustaría trabajar con alguien en particular?
Estoy por trabajar con Denzel Washington y es uno de los mejores. Tiene películas en las que literalmente podría repetir en mi mente, escena por escena, con los ojos cerrados. Tom Hanks es otro de los grandes para mí. Creo que es nuestro más moderno Jimmy Stewart.
¿Actrices?
¿Actrices? Meryl (Streep) por encima de todas. Por suerte ya borré de mi lista a Betty White (con ‘The Proposal’). Ultimamente estoy viendo gente grande que pasa a un primer plano, otra vez. Y suena genial.
¿Y alguna vez lo veremos en una misma película con su esposa, Scarlett Johansson?
No descartaría trabajar con mi esposa, pero tampoco apostaría por algo así. Tradicionalmente, muy raras veces se percibe como algo muy bueno.
¿Scarlett ya vio la película “Buried”?
Sí la vio, sí.
¿A puertas cerradas hablan también de cine? ¿Intercambian guiones entre ustedes?
Hay dos actores en casa. Siempre tenemos guiones para pasarnos entre nosotros, para ver qué opina cada uno. Es algo normal para nosotros.
Quienes lo vieron en la película “La propuesta” sabrán que en la historia se tenía que casar con Sandra Bullock porque ella era canadiense y estaba a punto de perder la visa para poder seguir trabajando en Estados Unidos. Lo gracioso es que en la realidad Ryan nació en Vancouver, Canadá, el 23 de octubre de 1976. Y quiere decir que al haberse casado con Scarlett Johansson, en septiembre de 2008, él ya había protagonizado la propuesta del cine, en la opuesta realidad. Con muy poca relación con el mundo del espectáculo, el padre de Ryan era un comerciante mayorista y la madre, Tammy, trabajaba como vendedora en un negocio local. Y aunque lo reprobaron en las clases de teatro de la escuela secundaria, Ryan igual buscó trabajo como actor, en TV. Lamentablemente, después lo siguieron “reprobando” y con muy poca suerte estuvo a punto de abandonarlo todo. Como si hubiera salido de un guión de cine, una noche se cruzó con el canadiense Chris William Martin que lo desafió a hacer las valijas para buscar mejor suerte en Hollywood. Pero lo que parecía una aventura de película también terminó en comedia dramática, cuando el Jeep de Ryan volcó en la montaña y tuvo que seguir usándolo sin puertas los siguientes cuatro meses.
¿Es cierto que en la escuela secundaria lo reprobaron en la clase de drama?
Sí. Es cierto que me reprobaron en la clase de drama de la escuela, pero no fue por falta de ganas. Raramente iba a clase y probablemente haya sido la razón por la cual no aprobé.
¿Y también es verdad que en un principio casi renuncia a la actuación?
También es cierto. Cuando era adolescente abandoné la actuación y fui a trabajar a un depósito desde la medianoche hasta las ocho de la mañana, todos los días marcando el reloj como cualquiera. Después me fui a Los ángeles para unirme a un grupo de improvisación de comedia, que tampoco funcionó. Después me conseguí un representante y de alguna forma empezaron a llegar las audiciones y conseguí un programa de TV. Por esa razón me quedé con la actuación.
Los malos momentos mejoraron con el paso del tiempo. Y entre 2004 y 2006, Ryan Reynolds incluso se puso de novio con la cantante Alanis Morissette (estaban juntos en Indonesia cuando llegó el famoso tsunami, pero se salvaron porque estaban en el otro lado de la isla). Para cuando se separaron, Alanis sacó el disco “Flavors of Entanglement” para reflejar su tristeza y Ryan recompuso su vida romántica, al comprometierse con Scarlett Johansson en mayo de 2008, casándose en una privada ceremonia, el 27 de septiembre de 2008, antes de volver a vivir juntos en Nueva York.
¿Se puede comparar el estilo de vida de Vancouver con el de Nueva York?
Hay algunas diferencias. Creo que Canadá me enseñó ciertas cosas que después aproveché en Estados Unidos, como el sentido del humor donde nos burlamos de nosotros mismos. Y es una buena tarjeta para usar. Más allá de eso supongo que está la diferencia en el tamaño. En Estados Unidos todo es mucho más grande y brillante.
¿Y estando tan cerca del mundo del cine qué estilo de películas le gusta ver?
Me encanta “Rope”, la quiero hacer en teatro algún día. Es como un sueño protagonizarla en Broadway. Y también “Hitchcock”, porque siempre buscó un desafío narrativo que se mezclaba con otros desafíos técnicos. Todas sus películas me parecen interesantes, en especial las de suspenso son muy psicológicas. Se te meten en la mente como un virus. Y con la película “Buried” sentí que el director Rodrigo Cortés jugó bastante con los mismos trucos de Hitchcock, aunque por supuesto me parece una versión mucho más moderna.
¿Más allá de los millones de dólares, hay demasiada diferencia entre una superproducción como “Linterna Verde” y una producción independiente como “Buried”?
Son realmente increíbles las similitudes que yo noto entre una superproducción como “Linterna verde” y “Buried”. Es la misma situación, cuando estás ahí, con el director, el guionista y el productor, tratando de solucionar un problema. El cine tiene mucho que ver con las apuestas y la solución de problemas, aunque la producción valga 200 millones de dólares o apenas un par de millones, como la película “Buried”. El tema siempre es igual.
Con la dirección del español Rodrigo Cortés, la película Buried mezcla la realidad de la ocupación de Estados Unidos en Irak, con la ficción de un desconocido norteamericano (Ryan Reynolds) que sin ser soldado se despierta adentro de un ataúd, a punto de ser enterrado vivo. Y con la única ayuda de un encendedor y un teléfono celular trata de escapar la peor trampa mortal claustrofóbica.
¿Qué pensó cuando vio la película por primera vez, como espectador?
A diferencia de otras películas, fue más fácil de olvidar que en la época que volvía a casa después de un día de rodaje. También me impresionó que la fuera a ver tanta gente (Ríe). Si alguien te dice “voy a ver una película de alguien encerrado un ataúd” seguramente te van a desear suerte, porque es algo imposible. Verla en Sundance por primera vez resultó una experiencia increíble. Cuando la estábamos filmando me pareció algo muy original, pero jamás imaginé que podía llegar a encontrar un público. Creí que iba a terminar en un catálogo de las películas más extrañas que se hayan hecho. Pero funcionó. El público empezó viéndola correctamente sentado, para terminar en un ángulo de 45 grados, mirando hacia la pantalla. Para serte honesto, fue un momento increíble ver que la audiencia reaccionaba así.
¿Qué opina sobre ciertos comentarios que lo señalan como un posible nominado al Óscar por esta película?
No sé. Es algo que ya no depende de mí, tiene que ver con alguien más. Como te decía antes, ya bastante contento estoy con el lugar adonde llegamos. Todo lo que pase de ahora en más es como la cobertura del mejor postre.
¿Al menos cree que se lo merece? ¿Haber hecho una película tan difícil como Buried le da más confianza como actor?
Sí. Cualquier película me da más confianza, pero en con Buried me parece que logré algo especial. Supongo que el público siente lo mismo. Es como si me dieran la posibilidad de sacar una carta más del mazo. Me dio un arma extra para mi arsenal. Me encanta, pero la confianza se gana con cada película nueva. Es increíble todo lo nuevo que se aprende, particularmente con grandes directores.
¿Pasó por alguna preparación específica para una película como Buried?
Sería maravilloso tener una historia romántica sobre mi preparación, pero no tuve ninguna. La experiencia de mi personaje era tan extraordinaria que no había nada que pudiera hacer realmente. El único desacuerdo que tuvimos con el director, y me sorprende que sólo hayamos tenido uno solo, fue la falta de ensayos. Era algo que yo no quería hacer, porque quise que cada momento de la película fuera como la primera vez. Y si empezábamos a ensayar, iba a ponerme a pensar lo que habíamos ensayado antes. No se hubiese sentido tan bien. Por suerte, Rodrigo (Cortés) confió en mí. En total fueron 17 días seguidos, en Barcelona.
¿Ni siquiera pensó lo que pudo haberle pasado en una situación tan cercana con la muerte?
La aceptación, la negación, el miedo y el odio realmente lo sentí mucho después. Claro que en el guión ya existía algo así, pero son sentimientos muy difíciles de especificar en un libro. Se puede crear la historia, pero las reacciones siempre son distintas. Muchas veces, el director solamente hizo una toma y siguió con la siguiente. Fue bastante bravo y era su segunda película. ¿Quién quiere empezar su carrera con una película imposible? Rodrigo Cortés es un cowboy moderno.
¿No sufrió claustrofobia teniendo que filmar adentro del ataúd?
Tuve algo de claustrofobia en el rodaje de esta película y después sentí todo lo contrario. Un ascensor me parecía la sala principal de una casa. Es una experiencia muy extraña, pero es cierto que tuve un par de ataques de pánico en el rodaje. No quiero quejarme demasiado, pero fue bastante duro.
¿Comparando un poco con la realidad, es cierto que tiene miedo de volar en avión?
Es verdad
¿Hay alguna razón en particular?
Mi miedo a volar empezó con otra historia. A los 18 años yo hacía paracaidismo y para cuando cumplí los 19 ya había saltado 13 veces. Y cada salto era más aterrador que el anterior. Todos mis amigos saltaban riéndose mientras yo deseaba haberme puesto un pañal de adultos. Pero seguí. Y en el salto 13 tuve una falla, usé la reserva y pude aterrizar sano y salvo, pero nunca más quise hacerlo. La semana siguiente murió mi instructor y eso fue todo. Desde aquel entonces, para mí ya no tenía sentido volar. Ahora estoy mucho mejor, pero antes...
¿Pero cómo viajó desde Estados Unidos hasta Barcelona para filmar la película Buried?
En canoa (Risas). No, no, ahora estoy bien, ahora vuelo, pero no lo disfruto. No siento lo mismo que otras personas, que pueden apagar sus teléfonos y dormir tranquilos en un avión. Yo no quiero nada de eso, no quiero descansar, sólo quiero aterrizar.
¿Al menos pudo disfrutar de España, en medio del rodaje?
La pasé muy bien en Barcelona. Ya había estado en el lugar, dos veces antes, pero durante el rodaje de la película no salí para nada. Creo que solamente tuvimos una cena y fue Sushi, pero no me culpes (ríe), porque es lo que pidió Rodrigo (Cortés). Literalmente yo me iba a dormir apenas terminábamos, aunque a veces me quedaba despierto hasta que salía el sol, con ganas de volver a trabajar para terminar. Me hubiese encantado salir más porque me encanta Barcelona con todas sus galerías; más allá de los lugares comunes, es una gran ciudad, con buena gente. Es muy divertida, especialmente por la noche.