El reloj marcaba las 10.40 de la noche; la llovizna cesó, el cielo se despejó y el silencio predominó cuando en el escenario, el cual estaba oscuro, se encendieron unas luces rojas, iluminando la silueta de Marc Anthony.
El público enloqueció, los gritos estremecieron el estadio Francisco Morazán y él entonó “Mirándote a los ojos se responden mis porqués”.
Los hondureños aplaudieron desenfrenados.
Cuando terminó de cantar su primera interpretación, Marc, al ver la euforia de los asistentes, gritó: “¡Honduras!”, se quitó sus clásicas gafas oscuras para admirar a sus fanes, eran las 10.45 cuando siguió con “Y hubo alguien”.
Los espectadores sacaron sus celulares para siempre recordar la primera visita del salsero al país, el boricua hizo una pausa, lució sorprendido, lanzó besos y dijo: “¡Wow! Honduras, qué honor, qué placer, qué privilegio poder compartir esta noche con ustedes, ya era tiempo, por fin se dio. Espero que se repita pronto”. La gente aplaudió, él miró a una seguidora que le lanzó un beso y le dijo “¡Hola chula, qué Dios te bendiga! ¡Qué lindo, qué lindo, (sonrió)! ¿Quieren más?, pues check it out” y cantó “Estoy enamorado”.
Predominó la emoción
A las 11.02 dijo: “Si conocen esta canción cántenla” y comenzó con “No hay día que pase que yo no me acuerde de ti, no hay labios que bese que no, no me sepan a ti, tú te quedaste para siempre aquí en mi pensamiento”, se acercó a una de sus fanes, la que le regaló un girasol, “Creo que me quedo. ¡Qué lindos son los hondureños! ¿Se la están pasando bien?”, preguntó y siguió conquistando y arrancando suspiros con “Hasta ayer”.
“En esta próxima canción me tienen que ayudar. Espero la conozcan, ¿Por qué? Ustedes verán por qué. ¿Están conmigo?” y cantó “Vivir lo nuestro”, le tiraron una rosa que él cazó en el aire.
“Hace poco grabé el disco de mis sueños, donde pude grabar temas que han formado parte de mi vida y esta noche tengo la oportunidad de cantarles una de mis favoritas; se llama «¿Y cómo es él?»”.
El público se puso romántico, las parejas aprovecharon para demostrarse su amor y Marc preguntó “¿A alguien le gustan las baladas?” e interpretó “La almohada”, ambos temas del disco “íconos” y originales de José Luis Perales y José José, respectivamente. “Muchas gracias, ésa sí la disfruté, me curé, me curé”, sonrió.
Cierre de lujo
Faltando 21 minutos para la medianoche entonó “¿Qué precio tiene el cielo?”, durante la canción tomó la cámara de uno de sus asistentes y comenzó a grabar al público que gritó y alzó sus brazos para que, el también actor, no los olvidará jamás. “Todo comenzó para mí, mi vida cambió con esta próxima canción” y musicalizó “Hasta que te conocí” y “Mi gente”, esta última original del fallecido salsero Héctor Laboe y se despidió con un “Muchas gracias”.
Las más de quince mil personas que se dieron cita en el estadio no querían dejarlo ir y con todas fuerzas gritaron “¡Otra, otra, otra!” a lo que él respondió con “Siento pena, pena porque te quise de veras, rabia porque te di lo que nunca imaginaste un día tener todo el mundo a tus pies”.
A las 12.06 am cerró con “Tu amor me hace bien”, la gente enloqueció mientras bailaban en cada una de las áreas. “Muchas gracias, muchas gracias”, finalizó, al tiempo que recogía las flores que le obsequiaron y se marchaba dejando felices a miles de catrachos y con una llovizna que volvía como sabiendo que el concierto había terminado.