Harrison Ford, a sus 70 años, trabaja más que nunca. Este año estrena cuatro películas, incluida 42, acerca de Jackie Robinson, el hombre que venció al racismo en el béisbol de Estados Unidos.
Son dos íconos, pero Ford asegura a la agencia de noticias Efe que nunca fue “tan noble” como Robinson. Y, al contrario que él, nunca rechazó una confrontación. “Nunca fui lo suficientemente inteligente como para no pelear”, admitió el célebre actor.
“Siempre luché. Aún sigo luchando. No soy tan noble como se pidió a Jackie Robinson que fuera”, dijo Ford sobre esa figura mítica del deporte estadounidense, quien tuvo que soportar el acoso de compañeros de profesión y la presión de los medios de comunicación para convertirse en el primer jugador negro que consiguió entrar en las Grandes Ligas.
Ford, en cambio, goza de una de las más grandes carreras que el cine haya visto gracias a sagas inmortales como Indiana Jones y Star Wars. Pero sus inicios no fueron un camino de rosas.
“Soy inconformista. Aún hoy me planto cuando considero que algo no se está haciendo bien. Trato de cambiar las cosas. Y eso que desde el principio fui un afortunado. Estuve bajo contrato con Columbia Pictures por 150 dólares a la semana. Era un acuerdo por siete años y me salí al año y medio. No entendía qué hacía”, declaró Ford sobre sus primeros pasos en la industria durante la década de 1960.
Un personaje dramático pero colorido
Ford, que se considera un superviviente en el actual Hollywood, estrenará también Paranoia en octubre, Ender’s Game en noviembre y Anchorman 2 en diciembre, un cúmulo de trabajo inusual en su filmografía.
“Son papeles secundarios y eso me permite estar más tiempo con mi familia y haciendo cosas que me gustan”, indicó el actor.
Ford, con fama de ser arisco en ocasiones con la prensa, se encuentra de buen humor. Se le nota orgulloso de 42, que estreó el viernes en Estados Unidos y está dirigida y escrita por Brian Helgeland y con un reparto donde está acompañado por Chadwick Boseman y Nicole Beharie.
“Es una de las mejores películas que he hecho”, afirmó el intérprete. “Ha sido una gran oportunidad para mí. Mi personaje tiene cualidades dramáticas y de gran colorido, lo cual era un buen punto de partida. Esto no es una lección de historia. Es una invitación a experimentar l
Ford da vida a Branch Rickey, el director general de los Brooklyn Dodgers que apostó por Robinson en una época en la que hacer de un jugador negro la estrella de tu equipo parecía más un insulto que una inversión.
“A finales de la década de 1930 y comienzos de los 40 no había baloncesto, no había fútbol americano, no había fútbol... Bueno, no había fútbol y sigue sin haber”, dijo entre risas. “El béisbol es el gran juego americano. Supone lo que el jazz a la música americana. Y funciona como metáfora de América de forma justa”, sostuvo.
A Rickey le daba igual el color de piel de Robinson. Sólo le importaba el color verde del dinero que el público iba a pagar por verle jugar. Y las victorias que iba a traer. “Quería hacer el mejor equipo posible porque su intención era ganar. Pero en su vida también vio cómo se denegaban por prejuicios raciales oportunidades a gente valiosa y quería cambiar eso”, manifestó.
Lo único que pidió a Robinson fue que nunca perdiera la compostura a pesar de los insultos que recibiera. “Era un hombre sin secretos”, declaró.
Ford, en cambio, guarda alguno; su participación en la nueva entrega de Star Wars y un posible regreso como Indiana Jones.