'Quiero seguir viviendo. Por lo que le digo a Dios seriamente: es hora de que suceda un milagro'. Es lo que pide Farrah Fawcett en un video grabado hace dos años y que ahora se hace público por petición de la estrella de 'Los Ángeles de Charlie'.
La actriz, que usó una cámara de video para aficionados para grabar y relatar en primera persona sus visitas con médicos en Alemania y EUA y los momentos que pasaba con sus amigos, señala: 'El cáncer es una enfermedad misteriosa, testaruda y que no tiene reglas'.
El documental, que se estrenó ayer en EUA, ha causado controversia, pues el productor Craig Nevius con quien grabó el video Farrah, demandó por ruptura de contrato esta semana a O’Neal, a quien acusa de apoderarse del documental sin autorización de la actriz.
'Están sorprendidos de este acto sin escrúpulos en un momento en el que Farrah lucha por su vida. Ryan está devastado. Esperamos y rezamos para que Farrah no sepa o vea esta demanda en su actual condición', sostuvo Paul Bloch, amigo de la familia.
El video de 90 minutos, narrado en su mayor parte por Fawcett, de 62 años, recorre los numerosos tratamientos médicos de la actriz y las últimas semanas, en las que muy sedada y postrada en una cama, apenas puede reconocer a su hijo Redmond O’Neal.
Confesiones
La norteamericana confiesa que ya no recibe tratamiento médico para curar su enfermedad, está en cama, come por vía ultravenosa, y ha perdido sus bellos rizos rubios que tanto la caracterizaban en los 60.
Hasta el momento, no se había sentido con fuerzas para desvelar el estado en el que se encuentra. Sin embargo, 'Los Ángeles Times' consiguió entrevistar a Fawcett en el pasado año detallando su lucha contra el cáncer, y finalmente, acaba de permitir que se publique dicha entrevista.
La veterana 'ángel de Charlie' dijo que le costó mucho tomar la decisión de contarle a los medios todo sobre su enfermedad. Sin embargo, admite que 'es mucho más fácil pasar por un problema y afrontarlo sin tener que estar bajo el ojo de todas las miradas'. 'Soy una persona que guarda su intimidad. Me intimida que la gente sepa cosas. Y me intimida más aún que sepa sobre mi estado médico', señala. Añade: 'La gente te llama y te pregunta ¿qué tal?, ¿cómo te sientes? y te dice estamos rezando por ti, ¿sigues teniendo pelo?, ¿te encuentras bien? cuando una simple llamada es para eso... eso es de lo único que acabas hablando. Todo te consume. Y al final, tu calidad de vida nunca vuelve a ser a la misma'.
Cuando en mayo de 2007 le detectaron que el cáncer había reaparecido, decidió que lo mejor era ocultárselo a sus familiares y amigos, pero cuatro días después los medios ya hablaban de su estado crítico.
- 'Sería bueno si pudiese salir, y curarme y después volver, sería perfecto, pero parece que hay áreas de la vida que nos superan'.