El cartel lo dice todo. 'Valentino. El último emperador'. Su rojo más personal y sus cinco carlinos. Aires elegantes e íntimos para despedir a uno de los diseñadores más importantes del siglo XX.
La presentación de este documental en el Lido de Venecia vino marcada por la elegancia y el estilo característico de la casa italiana.
Eleva a Valentino a la categoría de un dios y hace dudar sobre si la costura desaparecerá con su jubilación o continuará.
Pero, en medio de la presentación de la película, la casa Valentino ha detonado una bomba mundial: el despido de su directora creativa Alessandra Facchinetti.
¿Qué pasó?
Facchinetti no supo aprovechar el extenso archivo de la firma, que contiene miles de vestidos de los que es posible tomar la inspiración para crear un producto Valentino acorde con los tiempos que corren.
¿Por qué la escogió a ella?
Su currículo la avala. En cualquier caso, fue muy difícil.
Siempre he querido tocarlo todo con mis propias manos, siempre me ha costado confiar en los demás. Además, debes tener en cuenta que, para mucha gente, la marca Valentino es una 'papa caliente'. No hay muchos diseñadores por ahí dispuestos a aceptar semejante reto.
A Alexandra le esperaba un trabajo muy duro porque se le exigió que hiciera un trabajo tan bueno como el que Karl Lagerfeld hizo con Chanel.
¿Supervizaba el trabajo de Facchinetti?
Sí, y muy de cerca, para asegurarme de que el nombre de la marca se mantuviera al mismo nivel en el que estaba cuando me marché.
¿Sigue diseñando?
Me gusta tanto diseñar que podría hacerlo ahora mismo, dibujando encima de esta mesa, pero he estado muy ocupado últimamente. Acabé de preparar mi última colección en enero, después viajé a Rusia para participar con mis vestidos en un importantísimo acto de caridad. Desde entonces estuve muy implicado en la estupenda retrospectiva que se me está dedicando en el Louvre de París. Y ahora estoy promocionando esta película. Mis planes para el futuro pasan por abrir y mantener mi propio museo, en Roma, y lo que de verdad me gustaría hacer en el futuro es diseñar vestidos para ballet clásico y ópera.
Entre todas la mujeres que usted ha vestido, ¿cuál es la que mejor encarna la esencia de Valentino?
He tenido el honor de vestir a mujeres de la realeza, a estrellas de cine y a otras de la alta sociedad. Por supuesto, las alfombras rojas de festivales de cine y de ceremonias como los Oscar han sido siempre especialmente importantes para mí. Debo reconocer que me sentí muy honrado cuando Julia Roberts subió a recoger su Oscar por 'Erin Brockovich' con un modelo mío. En cualquier caso, debo matizar que siempre he diseñado vestidos para que las mujeres los vistieran, no sólo para verlos expuestos.
¿Cuál ha sido para usted su contribución al mundo de la moda?
El mero hecho de tratar de responder a esa pregunta resulta petulante, pero en fin. He pasado 46 años de mi vida trabajando en esto, diseñando colecciones, montando pasarelas... He preparado bodas reales, me he reunido con la reina Isabel II, con los grandes líderes de nuestro tiempo. Honestamente, creo que he hecho una gran contribución, y estoy muy contento por todo el apoyo recibido en estos años, pero, sobre todo, me siento muy honrado.
¿Cómo le gustaría ser recordado?
Lo que verdaderamente me gustaría es que la gente me recordara diciendo cosas como ésta: 'Valentino hizo vestidos hermosos para que las mujeres se sintieran sexis, muy elegantes, glamurosas y, sobre todo, muy felices'.
¿Es Valentino realmente el último emperador de la moda?
Es un título pretencioso, lo sé. Aseguro que no lo puse yo. Espero que la gente entienda que es una licencia poética.
Durante prácticamente dos años, una cámara lo estuvo siguiendo a todas partes. No debe ser fácil someterse a tal experiencia.
No, no es fácil tener una cámara y un micrófono detrás de tus espaldas constantemente a lo largo de tanto tiempo.
Sobre todo porque cuando trabajas preparando colecciones o montando pasarelas te olvidas completamente de que la cámara está ahí, y a veces es inevitable que te comportes de manera algo ruda. Eso se ve en la película, y preferiría que la gente no me viera perder los papeles, pero no sería justo pretender que esos momentos no se vieran.
¿Sintió miedo a que su relación profesional y personal con Giancarlo Giametti se viera excesivamente expuesta en la película?
No me preocupaba en absoluto, porque Giancarlo Giametti y yo hemos tenido y tenemos una relación maravillosa, tanto en el trabajo como fuera de él, todos nuestros amigos son comunes y una gran familia para nosotros.
Vivimos juntos, viajamos juntos, estamos juntos todo el tiempo. Además, debo agradecerle que siempre me haya dado libertad e independencia en el aspecto creativo de nuestra empresa, porque sabe que es un trabajo que requiere mucha serenidad.
Sobre el film
Valentino nació en Voghera, Italia, en 1932. Estudió francés y diseño de moda en la Academia dell’Arte en Milán.
En la edición número 65 del Festival de cine de Venecia, el famoso diseñador italiano presentó su película, 'Valentino: El último emperador'.