01/01/2026
11:13 AM

El alcohol y el sexo

Muchos creen que estar bajo los efectos de sustancias químicas tiene el poder de enaltecer y mejorar drásticamente la calidad de la actividad sexual.

    Muchas personas se suscriben al pensamiento de que estar bajo los efectos de sustancias químicas tiene el poder de enaltecer y mejorar drásticamente la calidad de la actividad sexual humana.

    El alcohol y las drogas resultan en sensaciones desinhibitorias, es de aquí que surge la idea de mirarlos como agentes afrodisíacos. Si la persona se siente desinhibida, si se permite ser más agresiva, tomar la iniciativa, y actuar sobre sus impulsos sexuales, es posible que su autoestima se vea beneficiada, al menos temporalmente. El sentirse desinhibido facilita el contacto social, ayudando a las personas tímidas o aquéllas que necesitan liberarse de resistencias morales frente a su sexualidad. De esta desinhibición es que surge la idea errónea de que el alcohol o las drogas pueden impulsar la función sexual.

    Pero, ¿de qué manera dificulta?

    El grado de dificultad que se experimenta generalmente tiene que ver con la cantidad que se consume, pero ésta no es siempre la regla. Aún consumiendo poco alcohol es posible ver disminución de la respuesta sexual en el hombre y la mujer. En el caso de los hombres, la ejecución se ve frustrada en varios aspectos. Primeramente se ven efectos de supresión de la erección debido a que el alcohol inhibe el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, ubicado en el cerebro, implicado en la respuesta al estímulo. Una vez que un hombre vive este tipo de situación, no es poco usual que se sienta frustrado e incluso avergonzado por no haber podido 'funcionar' como deseaba. La ansiedad que le sigue a este tipo de situación puede hacerse responsable de nuevos fallos eréctiles en futuros intentos y, consecuentemente, el comienzo de un círculo vicioso que desemboque en el desarrollo permanente de disfunción eréctil en el hombre, quien preocupado por saber si logrará o no su erección, promoverá frustración en un circuito sin fin.

    El alcohol también resulta en problemas eyaculatorios para el hombre. Lo malo de esto es que la eyaculación retrasada sucede, en parte, por disminución sensorial, lo que significa que el hombre pierde un poco de sensibilidad, como si estuviera levemente adormecido.

    El abuso de alcohol puede resultar también en lesiones neurológicas y tróficas a nivel de los testículos y nervios periféricos. Hay alteraciones hormonales tanto en hombres como en mujeres, lo que disminuye el deseo sexual para ambos. También afecta el sistema motor, la memoria, y el juicio de aquellos que lo consumen.

    En el caso de las mujeres, específicamente, vemos pérdida inmediata de la sensibilidad en todo su cuerpo, particularmente su genitalia. Esta pérdida de sensibilidad resta considerablemente a las posibilidades de que se pueda alcanzar un orgasmo. Por si fuera poco, al perder sensibilidad, el potencial de placer físico también disminuye drásticamente. En lo fisiológico, el consumo de alcohol progresivamente disminuye la respuesta de la mujer, en especial la vasocongestión y la lubricación. Sin embargo, debido a la expectativa afrodisíaca o de liberación moral, la mayor parte de las mujeres reportan aumento en su líbido aún cuando existe evidencia de que su respuesta fisiológica y hormonal se ve drásticamente afectada. Es un ejemplo claro de la importancia de nuestras mentes en relación con el sexo.

    Cabe señalar que las mujeres suelen tener problemas debido al consumo de alcohol más fácilmente que los hombres, puesto que pueden absorber hasta un 30% más alcohol en la sangre que ellos. Esto se debe a que las mujeres tendemos a tener menos fluido corporal y más tejido adiposo (grasa), en el que el alcohol no es soluble, por lo que alcanza más altas concentraciones. Por lo tanto, la bebida se mantiene menos diluida y llega con más facilidad al cerebro. Esto se exacerba cuando la mujer bebe antes de su período menstrual puesto que su cuerpo tiene más dificultad descomponiendo el alcohol en esta etapa de su ciclo. También se ha encontrado que es uno de los principales factores desencadenantes de cáncer del seno.

    Psicológicamente hablando, el uso de alcohol puede afectar a la mujer al causar pérdida de autoestima, ansiedad, mayor exposición a abusos físicos y sexuales, y al contagio de enfermedades de transmisión sexual. La relación de pareja, por su parte, puede sufrir debido a la dependencia, agravio en la comunicación, aumento en la probabilidad de agresión y abuso, y falta de atención al vínculo emocional y sexual que debe compartir la pareja.

    Y bueno, para aquellas mujeres que aún no se convencen de los males del alcohol, les recuerdo que éste disminuye la capacidad del cuerpo para asimilar vitaminas y calcio, además de que produce acné, caspa, y dureza en la piel y el cabello... cositas que no son para nada sexys.

    Todas las circunstancias que hemos mencionado hasta el momento, se empeoran a medida que aumenta el consumo.

    Nota de la Redacción. A pesar de que este material está previamente editado se recomienda sólo para adultos.