Madrid.

El nuevo hogar de la familia de Cristiano Ronaldo en Inglaterra no les ha durado demasiado: solo un mes.

El futbolista y su novia Georgina Rodríguez se instalaron inicialmente en una mansión valorada en más de ocho millones de dólares con sus cuatro hijos, tras el fichaje del futbolista por el Manchester United.

Por las fotografías que, hace solo unas semanas, ella compartió en su cuenta de Instagram, parecía que ambos habían encontrado un verdadero paraíso donde disfrutar de una intimidad total en medio de la campiña inglesa.

Sin embargo, ahora ha salido a la luz que la pareja ha tenido que mudarse por culpa de sus ruidosos vecinos: un rebaño de ovejas.

Según asegura el periódico The Sun, sus balidos a primera hora de la mañana no dejaban descansar a Cristiano, lo cual resulta clave para que rinda en el terreno de juego y para que su energía y precisión con la pelota estén a la altura de las expectativas en su publicitado regreso al equipo en el que se convirtió en una estrella internacional.

La mansión tampoco les ofrecía tanta intimidad como creyeron en un principio, porque contaba con un camino de acceso público que atraviesa la propiedad y desde la carretera que pasa justo por delante de la puerta principal se puede ver el interior de su jardín.

Al final, Cristiano y Georgina se han mudado a una nueva casa más 'asequible', que rondaría los 5 millones de dólares, pero que contaría con el mismo número de habitaciones y que además pertenece a un antiguo jugador del nuevo club del portugués.