La tarde del martes, en el teatro José Francisco Saybe, se estrenó la adaptación teatral de la novela 'Bajo el almendro... junto al volcán', con la dirección de Damario Reyes.
Un simple árbol predomina en el escenario, transmisiones de radio y de telégrafo y sonidos del enfrentamiento militar se escuchan, y aparece el capitán Centella dando órdenes a su pelotón.
Así comienza esta obra de teatro que muestra los conflictos generados por la guerra de 1969 entre Honduras y El Salvador. Conflictos puestos en escena por medio de los vecinos de un pueblo cercano a la frontera que se unen para defender su territorio. Vecinos que luchan por entender la guerra y cómo actuar frente al dilema de un residente salvadoreño que vive entre ellos. Los actos de un alcalde que se autonombra capitán Centella, quien se enfrenta a los abusos militares representados a través del mayor Gavilán.
Sobre el montaje
El guión escrito por Damario Reyes logra captar la esencia del texto narrativo de Julio Escoto, sin duda un reto para este joven director y actor de Proyecto Teatral Futuro.
Pocos elementos en el escenario. Como ya se mencionó, un simple almendro en el centro. No sé si se agregarían más elementos en la premier de gala que se realizó a las 8.00 pm del mismo día. Pero a la función que asistí le faltaron elementos para poder dejar grabado en la mente de los presentes el título de la obra: 'Bajo el almendro... junto al volcán'.
Sí cumplen su función los dos escenarios móviles que representan la casa del sastre y la oficina del mayor Gavilán.
Así, sin tantos elementos, el director logra instalar a sus personajes en la escena que les corresponde.
Otro reto para Reyes ha sido el monólogo del capitán Centella. Reto del cual nos había compartido su preocupación por lo extenso del mismo. Extenso para un público poco acostumbrado tanto al teatro y menos a los monólogos. Esa preocupación se materializó, pues casi al final del mismo el público comenzó a incomodarse.
Pero el actor Dax Paz, capitán Centella, logró una acertada actuación.
A esos momentos de tensión cuando el público parece desconectarse de la obra, se contraponen el humor y el tono carnavalesco que de nuevo logra devolver a los espectadores al espacio teatral. La obra finaliza con el mismo sentido didáctico de la novela: enseñar a los jóvenes a ganar la guerra de la paz. Además con un canto acompañado de música rap, que se repite varias veces: 'Quién dijo que patria/ se escribe a balazos.../ mi patria son besos/ puñado de abrazos!...'.