En 1974, Honduras tuvo la visita mortífera del huracán Fifí, el cual hizo de nuestra patria un territorio de luto y de heridas que aún no sanan para las personas que fueron afectadas. Tomados de la mano del dicho “no hay mal que por bien no venga”, nos remontamos al año 75.
LA PRENSA tiene registrado que ese año, después del paso no deseado del huracán Fifí, muchas familias fueron severamente afectadas, dejando como saldo una gran cantidad de niños huérfanos.
Un norteamericano llamado Chest Thomas se mostró consternado por lo que había ocurrido y decidió aventurarse.
Gracias a su nobleza y la bondad que lo caracteriza tomó la iniciativa de formar un hogar de niños para poder suplir las necesidades de estos infantes que con lágrimas en su rostro, se sumaban a la tragedia ocurrida en el 74. Así nace Emanuel.
Misión
El señor Chest tuvo desde un inicio claro el objetivo del hogar y lo describe de esta manera.
1. Estamos aquí para amar a Dios y amar a los niños.
2. Queremos ser capaces de ver juntos por el bienestar de los niños.
3. Pensamos que es necesario que creamos en nuestras labores, decisiones y nuestras motivaciones para ser capaces de trabajar en equipo y suplir no sólo las necesidades básicas de los necesitados.
4. Queremos compartir nuestras convicciones que Dios bendecirá este hogar porque es suyo.
Dentro del calendario se observan imágenes de los habitantes del hogar.
Para cada uno de los niños que han llegado a este hogar en desafortunadas situaciones o abusos familiares se ha creado:
1. Un lugar para que se desarrollen espiritualmente y aprendan profundamente acerca de Dios.
2. Un lugar familiar para estimular y promover los pensamientos sociales y acciones en la comunidad.
3. Un lugar donde incondicionalmente se ama y se entiende a cada niño.
4. Un lugar donde la disciplina será primordial.
5. Un albergue donde no hayan temores de abuso o inusuales maltratos o castigos.
6. Un sitio donde se puede llamar hogar y que cada niño esté orgulloso.
7. Un lugar donde los niños individualmente puedan encontrarse emocionalmente.
8. Un lugar donde al menor se le enseñarán los principios de una buena vida y evaluado para cuando le toque partir.
En este sitio refugian 76 infantes, quienes viven una vida feliz.
Las edades que oscilan son desde dos años hasta su mayoría de edad.
Cuando pasa de ser un pequeño a un adolescente, el hogar se encarga de buscarle un empleo y un lugar estable donde se pueda valer por sí mismo.
Es una institución no gubernamental, por lo tanto está saliendo adelante a través de donaciones de instituciones y corazones protegidos por el manto de Jesucristo.
Colabora con una sonrisa y una dulce mirada
El hogar está vendiendo un calendario de 2007, propio de la institución a 200 lempiras y barras de chocolate a 25 lempiras.
No vea lo que paga, mira la acción y la ayuda que está trasmitiendo. Contribuye con la actividad y sé partícipe de ver caras felices y corazones plagados de amor hacia el prójimo. Por cada lempira desatarás la alegría y la sonrisa en estos niños y Dios te bendecirá.
Más información: 551-2617.