21/07/2024
01:06 AM

Aliméntese saludablemente

En muchas ocasiones el tipo de trabajo influye para que la mujer embarazada sufra amenazas de aborto e infecciones urinarias y vaginales.

    En muchas ocasiones el tipo de trabajo influye para que la mujer embarazada sufra amenazas de aborto e infecciones urinarias y vaginales.

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    “Las náuseas durante los primeros meses también son una complicación, y no sólo eso, la alta presión puede llevarla a sufrir preeclampsia”, señala el ginecólogo Daniel Alcocer.

    Los daños que puede ocasionar esta enfermedad, si no es tratada a tiempo, afectarán a la madre y al bebé, dañando gravemente el hígado, los riñones y el sistema de coagulación.

    La preeclampsia es la complicación del embarazo más común y peligrosa, por lo que debe diagnosticarse y tratarse rápidamente, pues en casos severos pone en peligro la vida del feto y de la madre.

    Los dolores de cabeza frecuentes y prolongados, inflamación súbita en manos, muñecas, cara o tobillos, aumento de peso repentino y menor necesidad de orinar son los síntomas de este padecimiento.

    En las últimas fases del embarazo ocasiona dolor agudo bajo las costillas, normalmente en el lado derecho, vómitos, visión borrosa, irritabilidad y vértigo. Si observa cualquier combinación de estos síntomas acuda a su ginecólogo inmediatamente.

    Las várices son otra de las complicaciones porque el peso del útero, cada vez mayor, presiona las venas principales de la pelvis. Éstas devuelven la sangre al corazón y los pulmones, pero durante el embarazo están muy dilatadas por el aumento del volumen sanguíneo, y el fluido plasmático se concentra en las vías sanguíneas secundarias.

    El dolor, la pesadez y el ardor, sus primeras señales, pueden ser atendidas aún antes de que las venas dilatadas sean visibles. Lo importante es que las mujeres no pasen por alto estos síntomas y tomen las medidas necesarias para evitar su progreso.

    Otras damas que corren riesgo durante el período de gestación son las que padecen de problemas cardíacos, siendo ésta una importante causa de mortalidad materna y fetal.

    Quienes tienen diabetes preexistente o gestacional pueden tener un embarazo sin complicaciones y un bebé sano siempre y cuando controlen la concentración de azúcar en su sangre.

    Las mujeres que no controlan debidamente su condición tienen un riesgo mayor de sufrir ciertas complicaciones. También hay algunas que tienen abortos espontáneos durante el primer embarazo debido, por lo general, a la inmadurez del útero.
    Por otro lado, si un aborto espontáneo sucede durante el primer embarazo, el siguiente se desarrollará, probablemente, con toda normalidad.

    “Es importante que la mujer lleve sus controles durante el embarazo”, señala Alcocer. La edad de la mujer implica un posible problema, por eso cuando son menores de 16 años o mayores de 38 años necesitan más supervisión de su ginecólogo para evitar cualquier riesgo.

    Alba Luz Amaya, coordinadora del programa de la clínica de promoción para la salud de la mujer y su hijo del Seguro Social, informa que cuentan con un proyecto pre y post-natal en el cual instruyen a las mujeres sobre los riesgos en su estado, además, las educan en el control prenatal y en los cuidados en la alimentación.

    Alerta

    Para detectar cualquier peligro debe estar pendiente de ciertas señales:
    1. Los movimientos fetales: son signos de bienestar, lo normal es que haya 10 o más movimientos por día. Esté atenta cuando su bebé no se mueve, tarda más de dos horas en moverse o se mueve con menor frecuencia de lo que está acostumbrada a sentir.

    2. Las hemorragias: Cuando el sangrado vaginal ocurre antes de los cinco meses de embarazo es posible que exista una amenaza de aborto. Cuando la placenta se desprende entre los cinco y nueve meses de embarazo se produce sangrado vaginal, también hay dolor de parto. Está en riesgo la vida del pequeño porque le falta el oxígeno y la nutrición que le da la placenta.

    3. Ruptura prematura de membrana: Durante todo el embarazo el bebé permanece dentro de una bolsa que contiene un líquido especial llamado amniótico que le sirve para mantener su temperatura corporal, facilita sus movimientos, lo protege contra los golpes, ayuda a la dilatación del cuello del útero durante el parto, limpia y lubrica el canal del parto y limpia los riñones del niño durante el embarazo.

    Cuando esta bolsa se rompe y el líquido sale antes de la fecha del parto o bien sin dolores, puede ocurrir un parto prematuro; cuando la ruptura es antes de los nueve meses puede provocar infección de la madre o del pequeño y comprensión o aplastamiento del cordón umbilical, lo cual disminuye la llegada de oxígeno, pudiendo asfixiar al bebé.

    Para evitar todos estos problemas la mujer debe tener una adecuada alimentación con frutas, verduras, hojas verdes, beber suficiente agua, al menos ocho vasos diarios e ir a supervisión médica en las fechas indicadas.
    Lo recomendable es realizar como mínimo cinco controles desde que sospeche que está embarazada hasta antes del parto. Su doctor le recomendará ciertos exámenes para verificar que no tenga ningún problema y recuerde tomar todos los días las vitaminas y los minerales indicados por el médico.

    La mayoría de mujeres de 19 años en adelante -incluyendo las que están embarazadas- no suelen ingerir diariamente los mil miligramos de calcio recomendados. Debido a que los requerimientos nutricionales de un bebé en proceso de crecimiento son altos, usted debe aumentar el aporte de calcio para impedir que se le descalcifiquen los huesos. Es posible que el suplemento de vitaminas prenatales que le recete el médico también contenga calcio.

    Estadísticas
    “El mes pasado recibimos cinco jóvenes de entre 16 y 17 años de edad que requieren de supervisión médica por sus edades”, indica Amaya. También recibieron a tres damas de 30 años que por primera vez salen embarazadas y a dos de 36 años que ya tienen varios hijos. Todas ellas reciben atención personalizada según cada caso.