Alejandro Sanz presentó hoy 'El tren de los momentos', su último trabajo discográfico, con el que ha logrado 'un sonido que suena cada vez más a mi mismo', según manifestó en la víspera de que el disco salga a la venta en España y Latinoamérica.
Sanz, ganador de 16 premios Grammys y con más de 21 millones de copias vendidas en todo el mundo, presentó hoy en Madrid, su ciudad natal, su séptimo trabajo de estudio, 'El tren de los momentos', un disco que le ha supuesto 'una catarsis liberadora' puesto que en él ha plasmado 'todo lo que tenía dentro', explicó.
Retirado durante dos años y medio en su casa de Miami para componer, el autor de algunas de las letras más populares de la reciente música española, como 'Corazón partío' o 'Pisando fuerte', apareció ante los medios solo y en un decorado que reproducía el backstage de una sala de conciertos en los bajos fondos de Nueva York.
Esta ambientación se hacía eco del sonido de su nuevo trabajo, en el que suma sones de trompetas callejeras y un poco de blues ahogado en ritmos latinos a las dosis comprometidas heredadas de su anterior 'No es lo mismo' y a su gran clásico, las baladas de amor.
El cantante, que se mostró paciente y cariñoso hasta con las preguntas menos oportunas, reconoció que quería recuperar las baladas 'como algo que es mío' porque 'queda mucho del Alejandro Sanz de siempre. Mi madre me sigue preguntando si me he lavado las manos antes de comer', bromeó.
Por eso, 'aunque tenga siempre una maleta preparada y muchas estaciones para elegir', sigue manteniendo referentes como Paco de Lucía y juntando en sus discos a grandes amigos como Shakira, con la que canta a dúo 'Te lo agradezco pero no', Antonio Carmona, que toca el cajón en 'Si lo dices tú', o Juanes, que se marca un solo de guitarra en 'La Peleíta', en la que Sanz canta con el grupo de hip hop Calle 13.
A pesar de que piensa que 'es lo más sano para la música' contar con este tipo de colaboraciones -a las que hay que añadir una nota de violín tocada por su hija Manuela-, el artista ha intentado superar lo que consideró 'lo más complicado de la música', es decir, no dejarse influir y 'lograr que el disco suene como lo tiene en la cabeza'.
El cantante se ha iniciado con programas informáticos con los que ha realizado más de treinta composiciones, de las cuales han quedado 'diez canciones que pueden gustar o no, pero que están ahí por algo', y en las que hace especial hincapié en la palabra 'coraje' puesto que 'es el arma fundamental para seguir adelante'.
Sanz, que indicó que la música le sirve para 'enfrentarse a las cosas', sigue ofreciendo a su público letras elaboradas, metáforas y recursos estilísticos que ha decidido situar en esta ocasión en un tren 'por lo mágico que tiene, por esa complicidad que te hace contar cosas que no has dicho ni a tu familia e intercambiar teléfonos a los que luego nunca llamarás', expresó.
La fugacidad ferroviaria le ha inspirado también para dar una mayor rienda suelta a la improvisación y en este disco 'no hay ninguna letra sobre el papel, se grabó todo según fue saliendo, para evitar ser un rehén de la semántica y dar una mayor autenticidad', resumió.
Alejandro Sanz, que ya tiene compuestas algunas canciones para un futuro álbum en inglés, ha contado de nuevo con el productor Lulo Pérez, tras la experiencia de 'No es lo mismo' en 2003, y con Thom Russo, que ha realizado mezclas para Michael Jackson o Macy Gray, que dio los últimos retoques al sonido del álbum.
Pero, pese al equipo del que se ha rodeado y a que las cifras parecen hablar alto y claro, Alejandro Sanz sigue dejando todavía abierta la puerta a que el público decida sobre la suerte de 'El tren de los momentos', porque 'las canciones las termina de componer el que las escucha'.