Desde que Dolores Fávila llegó a San Pedro Sula hace 10 años se ganó el cariño y el respeto sincero de todos los sampedranos y con mucha nostalgia anunció a finales de 2010 que le decía adiós a la vida diplomática tras 32 años de servicio para regresar a México el próximo 17 de enero.
Por ello, selectas invitadas se congregaron en el salón mayor del hotel Real Intercontinental para despedirla y desearle muchos éxitos en su vida familiar y personal, porque la querida vicecónsul se jubila como diplomática para dedicarse por entero a nuevos proyectos como mujer.En esa tarde de mariachis, Yvette Aramendía, esposa del alcalde sampedrano Juan Carlos Zúniga, le entregó una placa en nombre de la comunidad con la cual Dolores se identificó. La gratitud y la nostalgia por dejar Honduras fueron evidentes en el rostro de la agasajada.