Madrid, España.

Las dos hijas que tiene el famoso actor británico Daniel Craig, una ya adulta con su ex Fiona Loudon y otra aún muy pequeña con su actual esposa Rachel Weisz, deberían tomar buena nota de la declaración de intenciones que él ha realizado en su última entrevista.

Si todo va según lo previsto, la fortuna que ha amasado a lo largo de su carrera, principalmente interpretando al personaje de James Bond, habrá desaparecido cuando él pase a mejor vida, aunque aún no ha decidido qué hará con ella exactamente.

Lo único que le importa es que no quede nada de dinero que dejar a sus seres queridos.

'¿No hay un viejo dicho que dice que, si mueres siendo rico, has fracasado? Creo que Andrew Carnegie [un industrial estadounidense] regaló lo que a día de hoy equivaldría a unos once mil millones de dólares, lo que demuestra lo rico que era porque apuesto a que también se quedó con una parte para él. Pero no quiero dejar grandes sumas a la siguiente generación. Creo que la idea de dejar una herencia es bastante desagradable. Mi filosofía es deshacerse de todo o regalarlo antes de irse', ha adelantado en la conversación que ha mantenido con la revista Candis.

Pese a la imagen de tipo duro que pueda haberse ganado con este tipo de declaraciones o con sus papeles en la gran pantalla, Daniel insiste en que en el fondo tiene un gran corazón.

'Soy tan emocional como cualquiera y puedo ponerme a llorar por cualquier cosa. Un buen anuncio puede hacer que se me salten las lágrimas si estoy en el estado emocional adecuado', ha asegurado.