Desde las 5.00 pm del martes 23 de marzo fans del argentino Fito Páez hacían fila en la boletería del Coliseum Nacional de Ingenieros para conseguir su entrada al concierto.
Algunas personas llamaban a las radios para comunicar que el viaje de San Pedro Sula a Tegucigalpa duraba ocho horas. Varios sampedranos viajaron para asistir al concierto del lanzamiento del nuevo disco de Fito Páez titulado “Confía”.
Euforia en el aire. “Pobres corazones” a la espera de ver a uno de los músicos más importantes del pop-rock latino de las últimas décadas. En los pasillos del Coliseum se respiraba pasión, esperanza. Algunos entonaban: “Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón...” y “Mariposa Tecknicolor”, de su disco “Circo beat”, una de las canciones más conocidas en el país y que apareció en 1994.
Júbilo
Llegan las 8.00 pm y el público aclama la entrada de Fito Páez tras el aparecimiento de los músicos que suben al escenario para realizar pruebas de sonido.
El Coliseum, contra todos los pronósticos, se llenó más de lo esperado. Se apagan las luces. El público grita eufórico, son las 8.40 de la noche.
Una oleada impetuosa de aplausos y clamores reciben a Fito Páez cuando por fin aparece en el escenario vestido deportivamente.
De pronto se enciende todo y Fito abre con “Tiempo al tiempo”, segunda canción del disco “Confía”. Y el juego de luces del escenario enciende aún más al público. A esta melodía le siguieron otras de su nuevo disco, como “La ley de la vida”.
El público también disfrutó de “El amor después del amor”, “El diablo de tu corazón”, “Circo beat”, “Brillante sobre el mic”, “Torre de cristal”, “Al lado del camino”, “Un vestido y un amor” y cerró con “Mariposa tecknicolor”.
Una hora de música. Una hora de Rock. Una hora de Fito Páez. Todo había acabado. Pero los fans querían más.
Piden más a Fito
El público no abandona el Coliseum. Comienza a ovacionar y repite durante 10 minutos “Olé, olé olé, Fito”. Zapatean y la estructura comienza a temblar, lo hacen de la misma manera como cuando animan a la Selección Nacional de Fútbol.
Después de diez minutos, los músicos junto con Fito suben nuevamente al escenario. Y abre esta segunda parte del concierto con “Ciudad de los pobres corazones”, canción que hizo retumbar el Coliseum.
El nuevo guitarrista de la banda, Daniel Espeche, aprovechó esta melodía para electrizar a los fans durante varios minutos con un solo de guitarra.
Después siguió con “A rodar mi vida”, “11 y 6” y cerró con “Dar es dar”, última que modificó, improvisando letra mientras cantaba, para incluir alusiones al pueblo hondureño y su gente.