Emprendedores recurren al ingenio para sobrevivir en Honduras

Barberías, zapaterías, rosticerías y negocios de comida están abandonando sus locales.Más de 300,000 trabajadores de la industria del calzado están cesantes.

Los pequeños y medianos hoteles están cerrados desde el inicio de la pandemia.
Los pequeños y medianos hoteles están cerrados desde el inicio de la pandemia.

TEGUCIGALPA.

La necesidad es la madre de la inventiva, y donde existen dificultades siempre hay oportunidades. Y eso es justamente lo que están haciendo cientos de pequeños y medianos negocios en Honduras para sobrevivir al prolongado confinamiento y el toque de queda ordenado por el Gobierno para frenar el avance del COVID-19.

El cierre de la actividad económica desde el pasado 15 de marzo tiene prácticamente postrados y en agonía a miles de pequeños negocios y emprendimientos, cuyos propietarios han optado por cerrar operaciones y despedir a sus empleados, mientras otros buscan reinventarse para capear la aguda crisis y salir avante.

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En Tegucigalpa y Valle de Ángeles los propietarios de algunas barberías y pizzerías han recurrido al ingenio para seguir operando y evitar el despido de sus empleados, mediante el servicio a domicilio a sus clientes.

Eduardo Moncada es uno de ellos. Se trata de un joven emprendedor y propietario de las barberías Eleven-Barbershop y 504-Barbershop en la capital, quien se resistió a clausurar sus negocios y despedir a sus empleados, y lejos de darse por vencido acudió a la creatividad para aprovechar las oportunidades que le ofrecía la pandemia.

Fue así que junto a sus colaboradores contactó a varios de sus clientes y a través de las redes sociales y grupos de WhatsApp comenzó a ofrecer sus servicios de corte de cabello a domicilio y por citas. En pocos días, los resultados han sido prometedores y eso le ha permitido conservar sus ingresos y mantener su nómina de cinco empleados.

Reapertura inteligente
El sector privado del norte de Honduras ha planteado el retorno gradual al trabajo y bajo medidas de bioseguridad.

Los cortes de cabello se hacen bajo estrictas medidas de bioseguridad y limpieza de los instrumentos de trabajo para evitar poner en riesgo al empleado y al cliente, explicó Moncada, quien detalló que al momento de hacer el corte los barberos utilizan mascarillas especiales, anteojos protectores, sin dejar el permanente uso de desinfectante y gel.

“Nuestra experiencia ha sido muy buena indiscutiblemente, soy de las personas que donde existe una dificultad vemos una oportunidad, y eso es lo que estamos haciendo, y hoy por hoy nuestros barberos están sacando alrededor de mil lempiras diarios y ellos mismos están sorprendidos de lo bien que nos está yendo”, afirmó.

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Moncada indicó que trata de cuidar al máximo a sus clientes y trabajadores y por ejemplo rechazan ir a lugares o colonias adonde se sabe que existe un foco de contagio de COVID-19; también evitan utilizar la misma capa para diferentes usuarios, y es una norma desinfectar muy cuidadosamente los instrumentos antes y al final de cada servicio.

Mencionó que cuenta con cuatro barberos que trabajan a domicilio y se movilizan en motocicleta por la ciudad, y uno que está permanente en uno de los negocios y que solo atiende por cita y una persona a la vez. Moncada ha tratado en lo posible de mantener los precios: un corte tiene un costo de 170 lempiras y a domicilio 200 lempiras.

“En la barbería estamos haciendo citas, una persona a la vez y en el negocio solamente está el barbero y el cliente y en cada corte seguimos el mismo protocolo que consiste en desinfectar las herramientas, las sillas, y una vez terminado pasamos al siguiente cliente para evitar el contacto entre personas”, apuntó.

Comidas

David Hernández, propietario de Tutos Pizza en el turístico municipio de Valle de Ángeles, es otro emprendedor que está haciendo lo propio para reinventarse y salir lo menos golpeado posible de esta crisis sanitaria y sus consecuentes repercusiones.

Tras el toque de queda absoluto y el cierre de los negocios ordenado por el Gobierno, Hernández cerró sus dos restaurantes y un bar que tenía en el pueblo, pero decidió mantener abierta la pizzería, ofreciendo sus servicios a domicilio través de las redes sociales y grupos de WhatsApp.

Para evitar suspender o despedir a todos los empleados optó por ofrecerles trabajo un día de por medio en la pizzería, de modo que los cocineros laboran dos o tres veces a la semana, y bajo esta misma modalidad. Los restantes colaboradores se encargan de tomar las órdenes y repartir el producto a domicilio.

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“Nos hemos venido acomodando poquito a poquito conforme a los que tienen mayor necesidad de ingresos, lo importante es que todavía no he tenido que suspender o cancelar a nadie, ahí vamos poco a poco”, refirió el emprendedor, quien tiene contratadas a ocho personas.

Hasta ahora el negocio ha sido relativamente exitoso gracias a que se ha diversificado y ampliado el menú y los servicios; pero resintió que en los últimos días el confinamiento y la falta de ingresos ha comenzado a pasarles la factura a sus clientes, muchos de los cuales ya no cancelan en efectivo y difieren el pago con varias tarjetas de crédito.

Comidas rápidas
Este sector está listo para reanudar operaciones con entregas a domicilio y atención al público en ventanilla.

“Lo que he estado haciendo es reinventándome y de alguna forma ofreciendo servicios a domicilio, gracias Dios logré conseguir un permiso en el pueblo y estoy entregando el producto en casa con todas las medidas de bioseguridad necesarias”, dijo.

Hernández dijo que antes de la crisis solicitó un préstamo en el Banco Hondureño para la Producción y Vivienda (Banhprovi) para expandir sus negocios, pero no lo ha podido seguir pagando por la merma de los ingresos, por lo que solicitó al Gobierno aplicar mecanismos de refinanciamiento o moratoria de los pagos.

En quiebra

Según la Asociación Nacional de la Mediana y Pequeña Industria de Honduras (Anmpih), en el Servicio de Administración de Ventas (SAR) se encuentran registradas al menos unas 250,000 mipymes a nivel nacional, pero en total la cifra sobrepasaría el millón de negocios, la mayoría de ellos familiares.

Este importante sector genera entre el 60 y 70% de los empleos en el país, lo que equivale a más de 900,000 puestos de trabajo.

En calamidad

Otros emprendedores enfrentan una situación más difícil y han tenido que migrar a otra actividad para no morirse de hambre; por ejemplo, algunos zapateros clamando que se les provea de materiales e insumos para la fabricación de mascarillas.

“Estamos en quiebra, más del 90% de los talleres de zapatería no están trabajando, eso significa 300,000 empleos directos y 200,000 indirectos; entonces necesitamos urgentemente que nos apoye el Gobierno para facilitarnos la materia prima para hacer mascarillas porque tenemos el equipo para ello”, dijo Román González, directivo de la Asociación Nacional de la Industria del Calzado y Similares.

El Gobierno aprobó el mes pasado varias medidas de alivio financiero para la micro, pequeña y mediana empresa; pero sus dirigentes resienten que los beneficios todavía no son palpables y la urgencia por ahora se centra en obtener fondos para seguir operando y pagar a sus trabajadores.

Esperanza Escobar, presidenta de la Anmpih, dijo a LA PRENSA que miles de emprendedores se encuentran en una situación calamitosa y precisó que en vista de ello han optado por cerrar sus locales porque no pueden seguir pagando el alquiler y los altos servicios públicos.

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“La micro y pequeña empresa hoy sí estamos preocupados porque hay una gran cantidad de empresas aquí en el norte que están abandonando los locales porque los arrendadores no van a condonar ni prorratear el alquiler, como se esperaba que lo hicieran”, dijo.

Ejemplificó que los empresarios del calzado están sobreviviendo con los pocos recursos y el capital que tenían para trabajar y otros han optado por dedicarse temporalmente a la fabricación de mascarillas; pero requieren que se les dote de materia prima.

Otros negocios en el sector de comidas están innovando para sobrevivir, ofreciendo servicios a domicilio, pero tienen limitaciones de circulación por el toque de queda, de modo que no es mucho lo que pueden facturar.

La Prensa