Hondureña en Nueva York: el coronavirus es un monstruo que casi me mata

María Miranda relató su experiencia tras recuperarse del COVID-19 y recomienda a los hondureños que si no es necesario no salgan de sus casas.

La hondureña María Miranda vive en Brooklyn, Nueva York.
La hondureña María Miranda vive en Brooklyn, Nueva York. /

Nueva York, Estados Unidos

"Casi me muero, si mis hijas no se mueven rápido tal vez me hubieran encontrado muerta aquí en mi casa", relató María Miranda una hondureña residente en Brooklyn que vivió la pesadilla del coronavirus.

Los médicos sospechaban que María, de 58 años, tenía coronavirus por los síntomas que presentaba. "Todos los síntomas congeniaban que lo que tenía era COVID-19", empezó a contar en exclusiva a Diario LA PRENSA.

"Primero estuve dos semanas autoaíslada en casa porque tenía catarro (resfriado común) y mi esposo está en cama, tiene derrame, él no se mueve ni nada y hay que darle de comer, el sistema inmune de él está muy bajo. Para prevenir yo no salía de mi cuarto. Solo unas veces a la sala y a la cocina a prepararme un té porque se me quitó hasta el hambre", explicó la hondureña nacida en La Ceiba, Atlántida.

A pesar de que estaba tomando jarabes la tos no paraba y se sentía mal. "De pronto me empecé a cansar, cada vez que me hablaban yo tenía mucha dificultad para contestar, como que tenía asma, se me subía el pecho como si yo era asmática".

Dato
Honduras supera ya los 1,000 casos de contagios con coronavirus, mientras que los muertos suman 76.

"Le llamé a mi doctora y no me contestó. Yo me seguía sintiendo mal", comentó María, quien después fue internada en una clínica ya que no podía hablar por falta de la respiración.

El viernes 03 de abril, el mismo día que la internaron tenía programado viajar a Honduras, sin embargo los vuelos ya estaban cancelados.

"Me internaron, ya no podía hablar nada y me estaba faltando la respiración. Mis hijas no me querían llevar a la emergencia de los hospitales que estaban saturados por el COVID-19 y me llevaron a una clínica", donde se le complicó más la respiración y tuvo temperatura de hasta 40 centígrados (103 Fahrenheit).

Los médicos le dijeron: no podemos hacer nada por ella, llévenla a la emergencia. "Me llevaron a emergencia y ahí le dijeron a mis hijas: ustedes no pueden ir al hospital porque no se permite a nadie con ella en el hospital", contó muy afectada.

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María Miranda junto a su hija.

"Cuando llegué inmediatamente me pusieron oxígeno, eso era lo que me estaba matando, no podía respirar. Ahí fue cuando dijeron que me había infectado con el COVID-19. Me hicieron la prueba de coronavirus", dijo María quien también es hipertensa y diabética.

"Que le falte el aire para respirar no es fácil. El coronavirus me estaba afectando los pulmones, los doctores observaron que el oxígeno se me bajaban en la noche". Me pusieron a caminar en el hospital y me cansaba, para hablar me cansaba. Al pasar los días con la máquina nebulizadora me fueron quitando el oxígeno poco a poco hasta que yo pude respirar sola", contó la hondureña residente en Nueva York, el gran epicentro de la pandemia en Estados Unidos.

Tres días después le dieron de alta y fue a casa con antibióticos y con la orden de estar durante dos semanas en aislamiento. "Me mandaron a otra cuarentena por dos semanas, fuera de mi casa, tuve que irme a la casa de mi hija", detalló.

"Cuando estuve internada tenía mucho miedo porque muchos entran al hospital y no vuelven a salir. Yo le doy gracias a Dios que me dio una oportunidad más de vida", admitió.

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Foto de María Miranda durante su aíslamiento por el coronavirus.

Al día de hoy María Miranda no sabe como se contagió por el coronavirus. "El COVID-19 es un monstruo que anda, ni tú sabes donde te puedes contagiar".

"Yo me estaba muriendo, tengo mucho que agradecerle a Dios. Yo dije que Dios haga su voluntad conmigo, yo quería salvar mi vida, dijo la hondureña que actualmente sale a la calle con guantes y mascarilla.

Miranda ahora recomienda no tener miedo ir a un hospital pues el coronavirus ha matado a muchos hondureños en el Bronx, donde se registra una tasa especialmente alta de fallecimientos por COVID-19. "En la casa te vas a morir porque nadie te va a ayudar en la casa. Han habido muchos casos de gente que mueren en la casa por temor de no ir al hospital".

"Se murió el esposo de una prima; hace unas dos semanas se murieron tres hermanos de mi hermana, han muerto vecinas, mucha gente que yo conozco ha muerto por el COVID-19", advirtió.

La Prensa