Amantes de los vinos, los británicos se han convertido en unos años en los principales compradores de propiedades vinícolas del sur de Francia, seguidos por los escandinavos y los estadounidenses, e incluso por un puñado de rusos y chinos.
“Cada vez hay más británicos que invierten en los viñedos del sur de Francia, en Provenza, Languedoc-Rosillón y el Valle del Ródano”, explicó Michel Veyrier, responsable de Vinea Transaction, una sociedad especializada en las negociaciones de las tierras vitícolas.