San Pedro Sula, Honduras.

El déficit habitacional en Honduras supera el millón de viviendas, considerando las que faltan por construir y las que están deterioradas.

Pese a los diferentes programas gubernamentales y del sector privado, el fenómeno social se estanca en un círculo vicioso de burocracia y lentitud.

Al respecto conversa Salomón Galindo, economista, financiero habitacional y Gerente del Departamento Inmobiliario de la Compañía Financiera S.A (Cofisa) en una entrevista a LA PRENSA.

¿Cuál es el sector económico al que se le debe apostar para invertir?

El sector de la construcción es el que más rápido puede generar empleos. Por ejemplo, con una maquila se deben pasar uno o dos años pidiendo permisos, importando la maquinaria, capacitando al personal, pero si se va a construir una vivienda solo se debe tomar la decisión si se tiene un terreno, contrata hoy a un ingeniero o maestro de obra y mañana le empieza a trabajar porque la mano de obra no es calificada, sino quienes dirigen la obra, como albañiles o ayudantes. La creación de empleos en la construcción es lo que más rápido puede dinamizar la economía porque toda la gente recibe dinero.

¿A qué se deberá que el sector de la construcción en Honduras no despega pese a programas de vivienda social y afines?

Hay muchas restricciones en cuanto a las políticas del Gobierno para que la gente pueda tener acceso a más viviendas. Las instituciones que están dirigiendo el sector vivienda piden demasiados requisitos en lugar de ser más flexibles. El presidente Juan Orlando Hernández es una persona muy bien orientada en ese sentido, pero los colaboradores de él no han permitido que las viviendas del programa “Vida Mejor”, que él quiere desarrollar, se estén haciendo como él lo había planificado.

Este programa va a cumplir dos años y no se ha podido desarrollar como el presidente quiere. Al terminar su Gobierno no creo que ni el 50% de las viviendas que pensaba ejecutar vayan a estar listas. La velocidad con la que se necesita producir viviendas no va de acuerdo con los requisitos que tienen en el Gobierno.

¿Cuál es el déficit habitacional de Honduras?

Históricamente, el déficit habitacional ha sido de un millón once mil viviendas, pero eso incluye los dos tipos de déficit. El déficit por crecimiento vegetativo se produce por el aumento de la población.

Esto implica que la población va creciendo. Un ejemplo de ello es una familia de cinco personas en la cual tres son hijos con edad de casarse y necesitan una vivienda.

Eso es crecimiento vegetativo porque antes necesitaban solo una vivienda y ahora una para los padres y tres para cada hijo con sus respectivas familias.

El otro déficit es por obsolescencia funcional de la vivienda, que se debe al deterioro. Por ejemplo, se pasa por un barrio en San Pedro Sula y hay muchas viviendas deterioradas que tienen problemas de techo, piso, tubería o sistemas eléctricos. Esa es una vivienda que ya no va a funcionar y en la que vive demasiada gente en ella compartiendo los servicios sanitarios; eso es un déficit.

¿Qué acciones se deben tomar para reducir el déficit habitacional?

El Gobierno y la empresa privada no logran, por muchos recursos que se han invertido y mucho que se ha hecho, satisfacer ni el 10% del déficit habitacional. Se necesitan políticas a largo plazo y sostenibles. Si cada Gobierno se propusiera hacer 50 mil viviendas en su período, en 20 años se cubrirían los niveles de la actualidad; pero ningún Gobierno hace 50 mil viviendas. En las promesas de campaña lo dicen, pero en la realidad no ocurre así.

La gente lo que hace es que una casa que tiene problema como sea la van arreglando. Son pocas las viviendas nuevas que se pueden producir.

¿La mayoría de los préstamos bancarios se destinan a las mejoras de viviendas?

Hay mucho préstamos para mejorar. Recordemos que el promedio familiar es de cinco personas, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), pero hay casos en que hay más de cinco personas, y más de cinco personas no puede tener una casa de dos habitaciones porque habría un hacinamiento. La gente pide préstamos de mejoras para acomodarse a las viviendas sociales.