Robert Zoellick asumió ayer la presidencia del Banco Mundial, con la tarea principal de restablecer la confianza en la institución tras el escándalo que envolvió a su predecesor, Paulo Wolfowitz.
El principal problema del nuevo dirigente, es que el director gerente del Fondo Monetario Internacional, FMI, Rodrigo Rato, anunció el jueves su dimisión, que se suma a la crisis que afecta a ambas instituciones.