17/02/2026
11:30 PM

Preocupa que Guatemala no tenga suficiente energía para Honduras

  • Actualizado: 26 febrero 2014 /

San Pedro Sula. Economistas y exfuncionarios de Gobierno coincidieron ayer que la decisión de buscar precios más bajos para comprar energía térmica es acertada, siempre que se note una diferencia en relación con lo que se paga actualmente en el país, que ronda entre $0.26 y $0.30 por kilovatio/hora en horas pico.

El pago a los generadores térmicos se ha incrementado en más de L1,000 millones cada año desde el año 2010.

En esta oportunidad, el Gobierno ha visto en Guatemala una oportunidad para rescatar al país en materia energética, donde los precios rondan entre $0.14 y $0.18 por kilovatio/hora.

Hugo Noé Pino, expresidente del Banco Central de Honduras (BCH), opina que “en primer lugar el Gobierno tiene toda la razón en la búsqueda de comprar energía más barata. La situación en el país con los impuestos que se aumentaron en los derivados del petróleo han impactado los costos y ahorita que se han vencido los contratos es necesario buscar y replantear la situación para buscar mejores alternativas”.

Sin embargo, el exfuncionario y también economista del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) expone una preocupación:

“Si uno considera cuánto es lo que dejarían de producir estos contratos (257 megavatios)... comprar esa generación no es fácil realmente. No es algo como cualquier otra mercancía, los países, hasta donde yo sé, ninguno de los de la región tiene excedente de esa cantidad”.

“Entonces, uno se pregunta: ¿lo que está sucediendo es una búsqueda efectiva y se va a poder concretar o solamente es algo de Relaciones Públicas en donde al final vamos a terminar tal vez con un precio mucho menor pero con las compañías térmicas que han estado operando en el país y abasteciendo a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica”, añadió.

Algunos puntos

Consultado sobre el plazo a fijar en los nuevos contratos, Pino considera que puede ser a 10 años, siempre y cuando logre una rebaja superior al 30% del precio que se paga actualmente.

“Con una reducción, digamos, de 50 a 60% son cantidades millonarias que se ahorraría el país y se verían reflejados en que la tarifa de la energía eléctrica no aumente tanto como lo hacen los derivados del petróleo”, expone.

El economista menciona que es necesario no perder de vista que se debe potenciar la generación de energía renovable e invertir mayores esfuerzos y recursos para depender menos de las empresas térmicas.

Así también, reducir las pérdidas técnicas y no técnicas que sufre la estatal eléctrica, que en el año 2013 cerraron en más de L8 mil millones.

¿Por qué solo Guatemala?

Rafael Delgado, presidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), capítulo norte, considera necesario “buscar otros mercados”; sin embargo, hace algunas observaciones.

“No sé por qué precisamente el Gobierno busca a Guatemala. Porque si realmente se trata de buscar otros oferentes. ¿Por qué precisamente Guatemala?... si queremos precios más competitivos hay que buscar en diferentes partes, por ejemplo El Salvador y Nicaragua”, manifiesta.

Delgado añade también otro punto en el que coincide con Pino: las pérdidas de la Enee.

“Si no atacamos el sistema, por más que andemos comprando energía eléctrica en otros países la ecuación no nos sale. Vamos a comprar energía un poco más barata que aquí en Honduras, pero igual una gran cantidad de energía se va a perder. En 2013, las pérdidas representaron del 30 al 32% de lo generado”, apunta.

A precio de mercado

De su lado, Carlos Urbizo, analista económico, es del criterio que el Gobierno conseguiría un resultado exitoso siempre y cuando consiga energía a precios más bajos.

“El problema con las térmicas es que se tiene que importar todo ese petróleo. Entonces, si en Guatemala puede conseguir un mejor precio igual da pagarle a Guatemala que pagarle a otro más caro. En los dos casos hay que pagar en dólares la importación”, explica.

“Quien venda energía en Honduras debe calcular que es mejor recibir $0.14 o nada”, precisa.

Urbizo expone que la nueva fórmula debe ser flexible. “Si los costos van para abajo, el precio tiene que ir para abajo; si el petróleo sube, el costo tiene que subir, esa es una fórmula que debe desarrollarse”, concluyó.