La cadena se dio cuenta de que la cebolla picada a máquina quedaba aguada, y ahora cada mañana los empleados comienzan su día cortando cebolla a mano en cada local. Antes de abrir las puertas de cada restaurante, los empleados pasan cuatro horas preparando comida, por ejemplo, cortando tomate y calentando y deshilachando la carne que llega preparada de cocinas centrales.