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Lucinda, patrona de los cafetales hondureños

  • Actualizado: 30 abril 2015 /

San Pedro Sula, Honduras.

La pasión por el café es el motor de vida de doña Lucinda Vásquez, la “Patrona de los Cafetales”, quien a sus 71 años produce uno de los mejores aromáticos “gourmet” del mundo.

El sabor y aroma únicos que distinguen al café que cosecha sorprendió a los catadores extranjeros que integraban el jurado calificador de la Taza de Excelencia 2014 y fueron suficiente para otorgarle el primer lugar.

Doña Lucinda vive en el municipio de Santa Elena, ubicado a 37 kilómetros de distancia de Marcala, La Paz. Siempre estuvo ligada al mundo del café; pero nunca cultivó. Fue hasta hace 13 años, cuando su esposo falleció, que tomó la riendas de la finca que este le heredó. Con nostalgia recuerda que muchas veces acompañó a su esposo a la finca a supervisar los trabajos, aunque nunca imaginó que ella se convertiría en la patrona.

“La gente dudó que yo pudiera sacar adelante la finca, ya que mi esposo era quien se encargaba de cortar y darle mantenimiento a los cafetales. Muchos me dijeron que mejor vendiera el terreno; sin embargo, nunca me di por vencida”, contó Vásquez, quien con su actitud catracha pone en alto el nombre del país.

Poco a poco fue aprendiendo sobre el manejo del café y al cierre de la cosecha había aumentado la producción.

Para doña Lucinda, el éxito depende de la “dedicación y determinación” con que se emprenden los proyectos.

“Yo soy de las que cree que todo se puede hacer; la única barrera que existe son nuestros miedos a triunfar”, refirió la caficultora.

Al preguntarle si tiene planeado retirarse de los cafetales, sus ojos se humedecen y con voz firme responde: “Jamás. Moriré en mis cafetales. Yo me levanto y me acuesto todos los días pensando en mi finca, pues fue el amor de mi esposo y ahora el mío”.

Inspirados por la pasión de sus padres, los nueve hijos de la cafetalera decidieron dedicarse a producir café.

“Mis hijos, sus esposas y esposos se dedican a este cultivo. Mi hija Dunia incluso participó este año en la Taza de Excelencia”, dice con orgullo.

Contó que los granos especiales que cultivaron este año los vendieron a la tostadora australiana que les compró el año pasado en la subasta electrónica. “Les gustó mucho nuestro café. Este año nos ofrecieron un buen precio por el producto”. Aspira a seguir participando en la Taza de la Excelencia...y volver a ganar.