Tegucigalpa, Honduras.

Como en toda región agrícola, los municipios que se encuentran en el denominado Corredor Seco dependen de la lluvia para producir sus cultivos.

Sin embargo, lluvia es lo que menos se ha estado presentando en esta región que abarca los departamentos de la zona sur (Valle y Choluteca), el sur de Francisco Morazán y parte de El Paraíso.

Lo que sí se ha estado presentando es el efecto climático del fenómeno de El Niño, que, como ya hiciera el año pasado, ha dejado una prolongada sequía.

Esta situación pone en riesgo las cosechas de 67 municipios ubicados en esta región, con consecuencias no solo económicas, sino también alimentarias.

“Esta en riesgo el Corredor Seco, que incluye 67 municipios, y consiste en pérdida de cosechas y niños desnutridos”, advierte Alex Padilla, consultor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El consultor explicó que a través de un programa financiado por las Naciones Unidas se hace una labor de vigilancia nutricional que abarca la donación de papilla para las madres con hijos pequeños y una ayuda económica denominada como Bono Cash.

Desolador como parece, las perspectivas no lucen halagüeñas para Padilla, quien agrega que “ la canícula se va a extender”.

Esfuerzos de ayuda

Los esfuerzos del Gobierno por ayudar a los pobladores del Corredor Seco se centran en proporcionar beneficios a más de 50 mil familias en situación de extrema pobreza, reducir la desnutrición en los niños y mejorar las vías de acceso a mercados y servicios de salud, para lo cual ha dispuesto $250 millones a través de un organismo creado por ello, la Alianza por el Corredor Seco.