San Pedro Sula, Honduras.

Honduras se prepara para recibir por primera vez el Congreso Centroamericano de la Leche.

Al respecto ahonda Héctor Ferreira, presidente de la Asociación de Ganaderos y Agricultores Sula (Agas) y tesorero de la Cámara Hondureña de la Leche (Cahle), en una entrevista con LA PRENSA.

El ganadero refiere sobre la situación del sector productor ante los embates de la sequía que amenaza con afectar la tercera parte de la producción de leche.

¿Con la situación actual de la sequía cómo está el rubro lechero en Honduras?

Estamos sufriendo bastante. La sequía nos ha venido a afectar entre un 30 y 40% la producción nacional, tomando en cuenta que en ciertas áreas del país se ha reportado el 100% de pérdidas y en otras, como la costa norte, tomando en cuenta el Lago de Yojoa se ha perdido entre el 5 y 10%.

¿Por qué deben asistir los productores al Congreso Centroamericano de la Leche?

Es una responsabilidad para nosotros asistir al Congreso Centroamericano, al que van a venir muchos expertos en riego, manejo de potreros y praderas para ser más eficientes y más productivos y estar preparados para enfrentar una sequía igual o peor a la de ahora.

¿Con este Congreso se estará reafirmando el interés de la región por buscar soluciones en conjunto ante la sequía?

Completamente. Los dos países que han sido varias veces anfitriones de este Congreso, Nicaragua y Costa Rica, tienen una mejor organización en el sector lácteo comparado con Honduras y es lo que estamos buscando con el Congreso. Primero, decirle a la Federación Centroamericana del Sector Lácteo (Fecalac) que estamos presentes y comprometidos en la producción de leche a nivel regional y la segunda es para demostrar al productor nacional que la única forma de salir adelante es permanecer juntos y unidos, y sobre todo ponernos al día con la tecnología para producir calidad y cantidad de leche.

¿Cómo están los mercados para los productores de leche?

Del 100% de leche que producimos en el país, un 70% se le vende a procesadores artesanales y el resto se le vende a dos plantas industriales y otras dos plantas pequeñas que hay. Cierta cantidad, un 20 o 25% de producción, se destina a El Salvador y envasada para Guatemala, y ciertas partes a Estados Unidos.