Las condiciones económicas actuales hacen que ahora, quizá más que nunca, las pequeñas y medianas empresas necesiten la fuerza de los números para sobrevivir. En este momento más que en otras ocasiones toma importancia el viejo adagio: “La unión hace la fuerza”.
Expertos en diferentes campos coinciden en que es más probable que una pequeña empresa tenga acceso a recursos de financiamiento, capacitación o servicios si pertenece a una asociación o grupo, sea que se dedique a la misma actividad, en cuyo caso pueden combinar esfuerzos y haberes, o bien pertenecer a una asociación que agrupe a miembros de diferentes actividades, pero pertenecientes al mismo nivel empresarial.
Otra opción es afiliarse a alguna institución que brinde financiamiento, como las cooperativas.
Así, muchas pequeñas y microempresas han tenido acceso a capital, seguros y otros beneficios que por sí solas difícilmente podrían obtener.
Marvin Moreno, gerente regional de Seguros Equidad, comenta que hasta el 25% de sus clientes pertenecen al sector de la pequeña y la mediana empresa. En muchos casos, los asegurados del sector pyme han obtenido cobertura de seguros gracias a que lo han solicitado por medio de una cooperativa. “La cooperativa nos paga y el cliente le paga a la cooperativa”, explica Moreno.
Además de acceso a recursos, las mipymes agrupadas potencian su crecimiento en conjunto con organizaciones empresariales. Un ejemplo de este tipo de asociación es el de los llamados “núcleos sectoriales”, que son agrupaciones de pequeños negocios unidos para trabajar juntos, compartir conocimiento y experiencia, buscar nuevos clientes y atender más fácilmente la demanda de sus productos que si tuvieran que hacerlo individualmente.
Armando Amaya, director ejecutivo de la Cámara de Comercio e Industrias de Choloma, explica: “En el caso de la Cámara de Choloma tenemos dos núcleos sectoriales organizados de las empresas de confección y las empresas de alimentos empacados. Se les da apoyo en asistencia técnica, asesoría y financiamiento para mejorar las empresas”, entre otros servicios.
De acuerdo con Amaya, existen unos diez de estos núcleos en Tegucigalpa que representan cientos de afiliados que de esta manera se benefician del esfuerzo conjunto del grupo. “Han participado empresarios de la confección, alimentos, artesanías, vinos, calzado y otros que tienen potencial de crecimiento. Los invitamos a unirse en estos núcleos sectoriales”.
Incluso cuando no se quiere pertenecer a una organización formal buscar posibles socios de negocios resulta una buena opción. Hay todavía suficiente campo donde escoger.
Datos proporcionados por el dirigente microempresarial Humberto Domínguez indican que un 40% de las pymes pertenece al sector industrial, 40% al sector del comercio y 20% al de los servicios.
Otro posible beneficio es el de las economías de escala, consistente en que un grupo de pequeñas empresas puede comprar materias primas y productos o contratar servicios -como transporte- en cantidades mayores distribuidas según las necesidades particulares. Eso genera una disminución significativa de costos.
Con los tiempos económicos que corren, el viejo refrán de que la unión hace la fuerza resulta, en el caso de las pequeñas y medianas empresas, especialmente cierto.