Entre racimos de plátano, cajas de embalaje y cientos de paquetes llenos de crujientes tajaditas, los socios de Alimentos Limeños aportan una prueba, que los sueños de la juventud no deben echarse en saco roto.
Haciendo honor a la tradición bananera de La Lima, esta pequeña empresa de productos alimenticios lucha por abrirse paso en el mercado nacional pero, a futuro, apunta a llegar a ese mercado de hondureños en el exterior que consume los llamados productos nostálgicos.
La ruta ya está trazada y el primer paso ha sido dado, pero el viaje por salir adelante, apenas ha comenzado.
“Esta empresa es el esfuerzo de tres amigos de la infancia”, comenta Erasmo García, uno de los tres socios fundadores, quien a la par de trabajar como empaquetador, es a la vez el gerente de la empresa.
Hace seis meses, y después de barajar varias posibilidades, se decidieron por el negocio de los alimentos, actividad en la que la experiencia de once años de García en gran empresa de productos alimenticios, le vino como anillo al dedo a la flamante microempresa. “Considerando la situación económica del país, nos dimos cuenta que los alimentos es algo que siempre va a tener demanda”, dice el pequeño empresario.
La empresa y sus socios buscan inspirar a otros emprendedores, demostrando que cuando se quiere, se puede, una actitud que resulta conveniente desarrollar en un país en el que no abunda el empleo. “Desde la Tela Rail Road Company no ha surgido en La Lima otra empresa grande, en ese sentido la ciudad se ha estancado”, dice García, quien no deja de traslucir que aspira algún día a convertirse en una empresa que pueda ser llamada grande.
Por ahora, la pequeña empresa emplea a seis personas (incluyendo a una persona que trabaja desde su silla de ruedas) y produce mensualmente entre 14 mil y 15 mil paquetes de tajaditas.
Planes estratégicos
Mauricio Pacheco, otro de los socios y gerente de logística de la empresa, explica que su ambicioso plan estratégico incluye que “en un año queremos estar en nuestro propio local; queremos crecer, contratar más gente”. Pero los planes no se quedan allí.
“Poco a poco hemos ido penetrando. Hemos vendido el producto en mercados de Tegucigalpa, Siguatepeque, Comayagua, Santa Bárbara, San Pedro Sula y Choloma.
Nos abrimos paso en el mercado, competimos con calidad con empresas grandes”, dice Pacheco, quien agrega que “la idea de nosotros es exportar a los Estados Unidos, al mercado de productos nostálgicos de allá”. Adicional a su línea de tajaditas de plátano, la empresa lanzó inicialmente una línea de chiles, a la que sumarán otros productos.
Como suele suceder con las pequeñas empresas que se lanzan a la conquista del mercado, para Alimentos Limeños, la obtención del financiamiento necesario ha demostrado ser uno de las mayores dificultades para salir adelante; pero con el sacrificio financiero de los socios, un buen sentido para los negocios y un toque de suerte, la empresa ha comenzado con buen pie y su futuro parece prometedor.
García reconoce que este es solo el comienzo, y que aún falta mucho por recorrer, pero no se desanima. “Esta será la herencia que dejaremos a nuestros hijos”, dice.