17/07/2026
08:47 AM

Crisis mundial revive teorías sobre producción

Hay dos grandes corrientes de pensamiento económico casi olvidadas por los economistas modernos. Una, la de Thomas Malthus, otra, la de los fisiócratas franceses François Quesnay y Anne-Robert-Jacques Turgot.

    Hay dos grandes corrientes de pensamiento económico casi olvidadas por los economistas modernos. Una, la de Thomas Malthus, el famoso reverendo anglicano que vivió en el siglo 18 y comienzos del 19, quien dijo que la población humana crece en progresión geométrica, mientras que los medios de subsistencia lo hacen aritméticamente.

    Otra, la de los fisiócratas franceses François Quesnay y Anne-Robert-Jacques Turgot, antecedieron a Malthus, señalando que la única riqueza válida es la que produce la tierra.

    La crisis económica de hoy nos demuestra que no estaban tan equivocados, pues hasta pueden enseñarnos que la salida de la crisis no es necesariamente por donde todos queremos verla.

    Malthus predijo que un día la población no tendría recursos suficientes para subsistir y desaparecería. Una situación que no ocurrió tal cual, pues la tecnología permitió producir más alimentos y disminuyó la tasa de crecimiento poblacional. Por otro lado, la teoría fisiocrática sufrió un traspié cuando la revolución industrial creó mucha riqueza independiente de la agricultura.

    Pero no olvidemos que el planteamiento central de Malthus no concierne al tamaño poblacional, sino a la relación entre las necesidades de los habitantes y los recursos disponibles.

    Por tanto, es igual de problemático que la población de un país pase de 1,000 a 2,000 habitantes, siendo que cada una consume 10 kilowatts de energía, a que un país no altere su población, pero sus habitantes sí aumenten su consumo de energía de 10 a 20 kw por cabeza.

    Desmedido

    Malinterpretamos a Malthus. Nos quedamos tranquilos con el control poblacional y no con el crecimiento del consumo. ¿No es exagerado que un europeo consuma 600% más energía que un latinoamericano promedio? Y, ¿cómo entender que un estadounidense consuma el doble que un europeo?

    Quizás la crisis económica de hoy no sea sólo un problema financiero y bancario, sino una defensa de la naturaleza contra un nivel de consumo insostenible. Al no bastar las advertencias de los ambientalistas y del Nobel Al Gore, las toneladas de basura en las ciudades o el impresionante porcentaje de obesos, pareciera que la naturaleza decidió hablarle al mundo en su idioma actual, el de la economía y las finanzas.

    Esto mostraría además que los fisiócratas no estaban tan equivocados cuando hace 200 años señalaron que todo lo que no creaba riqueza natural era estéril para la sociedad. Si vivieran hoy, ¿no se estarían refiriendo a Wall Street, los bonos basura y los fraudes tipo pirámides de Ponzi? ¿No dirían que la base de la crisis actual es que el consumo de los países ricos se sustenta más en una riqueza teórica y especulativa que en su verdadera capacidad de generar valor?

    Quizás por ello esta crisis afecta primero a los países ricos -que son en, realidad, los que más consumen- y sólo de manera subsidiaria a los países pobres que se les asocian.

    Reflexión

    Tal vez por eso hoy banqueros y propietarios de papeles lloran más que los productores agrícolas de subsistencia. Tal vez eso explique también por qué las clases emergentes de América Latina, aunque golpeadas, resisten mejor que muchos grupos más sofisticados de sus países.

    En fin, todo esto llevaría a una gran reflexión sobre la manera de superar esta crisis, pues la mayoría espera que eso ocurra con la recuperación del consumo de los países ricos. Eso sería no entender que esta turbulencia es básicamente una fortísima llamada de atención de la naturaleza, recordándonos a Malthus y los fisiócratas, diciéndonos que si continúa el consumo exagerado de unos pocos, las próximas crisis ya no serán de papel. ¿No será el momento de hacerle caso y aprovechar no solamente para -por su bien- disminuir los excesos de una parte de la población, y de paso que las empresas orienten sus esfuerzos para que la otra -ésa que consume menos que lo deseable por falta de oferta- incremente su bienestar?

    Carestía: otra cara de los alimentos

    Los precios de los alimentos siguen siendo altos en los países en desarrollo a pesar de una mejor situación de suministro de cereales a nivel mundial y de un drástico descenso en los precios internacionales de los alimentos, dijo la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, en su informe más reciente sobre Perspectivas de Cultivo y Situación de Alimentos, dado a conocer a final de abril.

    Esto está creando mayores dificultades para millones de pobres que ya sufren hambre y desnutrición.

    Se prevé que la producción mundial de cereales este año descienda en 3 por ciento con respecto al récord de 2008, pero seguirá siendo la segunda mayor cosecha de que se tenga registro, de acuerdo con el primer pronóstico 2009 de la FAO.

    Se espera que la mayoría del descenso se presente en trigo, principalmente debido a una reducción significativa en los cultivos en los países desarrollados en respuesta a precios internacionales más bajos.

    En los países en desarrollo, la producción de cereal podría permanecer cerca del buen nivel del año pasado.

    Las emergencias alimentarias persisten en 32 países, a pesar de las buenas cosechas de cereales en 2008 en muchos de los países que normalmente están en mayor riesgo de sufrir inseguridad alimentaria, dijo la FAO. Un análisis de precios domésticos de alimentos en 58 países en desarrollo muestra que en cerca de 80 por ciento de los casos, los precios de los alimentos son superiores que hace 12 meses.