De un total de 61,251 millones de dólares que envían los latinoamericanos residentes en el exterior a sus países de origen, el 24.2% se queda en el istmo centroamericano.
El 47% de los envíos se queda en la Alianza del Pacífico (Chile, Perú, Colombia y México).
Esta tendencia se debe, en gran medida, a que los ciudadanos mexicanos son los que más remesas envían a sus familiares, un total de $21,583 millones en 2013, y a que Colombia es el tercero en orden de importancia en la lista con $4,071 millones. Los peruanos giraron en total $2,707 millones y los chilenos, $923 millones.
Así lo confirmó el último informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que registró además que 12 millones de sudamericanos viven fuera de sus países de origen.
Los ciudadanos mexicanos, a pesar de enviar la mayor cantidad de divisas por este concepto, estuvieron entre los que enviaron menos dinero frente al año pasado (-10,1%), una cifra ajustada a la inflación y en moneda local. Si se hablara únicamente de la variación en dólares en el mismo período, el comportamiento sería negativo en 3.8%.
Istmo
El informe del BID señala que Centroamérica, Belice y Panamá forman el segundo bloque de destino de remesas.
De los 14,871 millones de dólares recibidos, Guatemala es el principal destino con 5,104 millones, le sigue El Salvador con 3,969 millones y Honduras en tercer lugar con 3,121 millones.
Hay que destacar que Honduras tiene el mayor crecimiento con 7.8% y un 6.9% en valor ajustado por la devaluación.
Estas diferencias, explica René Maldonado, coordinador de Fomin, están ligadas a los comportamientos de la tasa de cambio de los países y las devaluaciones, por ejemplo, en el caso de Argentina y Venezuela.
Argentina fue el país en donde más crecieron las remesas, teniendo en cuenta la inflación y la moneda local, con una cifra de 18.2%, respecto de 2012; sin embargo, solo ingresaron $1,078 millones por este concepto.
Le siguieron los brasileños con un incremento de 15.4% y $1,623 millones, y los venezolanos, 10.4%, con $836 millones. Los hondureños aumentaron sus giros en 6.9% una vez se tiene en cuenta la moneda local y el índice de precios al consumidor (IPC), y subió la cifra en dólares.
Para Maldonado y María Luisa Hayem, analistas del BID, es importante mencionar que la cifra total de remesas no cambió y que “refleja las variaciones positivas en tasas de crecimiento de remesas hacia Centroamérica y el Caribe, compensado por tasas negativas para México y los países de Suramérica”.
Durante los primeros seis meses el indicador tuvo variaciones negativas de 5.6% y 3.3%, en cada trimestre respectivamente, mientras que en el segundo, hubo crecimientos de 3.5% y 4.8% en su orden.