Dos millones de personas no ganan ni el salario mínimo

A pesar de que gran parte de la población ocupada en el país trabaja un promedio de 44 horas a la semana, sus ingresos son bajos, dice el Cohep.

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San Pedro Sula, Honduras.

El principal problema del mercado laboral continúa siendo el subempleo, y para el último año alcanzó el 50%, según un informe que elaboró el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep).

Lo anterior implica que del total de ocupados, cerca de dos millones de personas trabajan más de 44 horas a la semana; sin embargo, sus ingresos no llegan ni siquiera el salario mínimo.

La gremial de la empresa privada estima que como efecto directo de la pandemia se han perdido medio millón de empleos debido al recorte de personal en las empresas o en el peor de los casos, el cierre definitivo de las operaciones comerciales.

“En este estudio que se ha elaborado en conjunto con la academia, cooperación y otras organizaciones empresariales nos dimos cuenta que para mayo el 44.1% de las empresas habían dejado de operar y hoy entrando a noviembre este número ha crecido de manera exponencial”, dijo Gabriel Molina, gerente de Empresas Sostenibles del Cohep.

Además de sus repercusiones en el ya debilitado mercado laboral de Honduras, la pandemia también incide en el umbral de la pobreza y en los hogares.

Conforme a proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y el Fosdeh, se estima que en este año el 71% de los hogares alcanzarán el umbral de pobreza, producto de la crisis.
Asimismo, los altos índices de subempleo, influyen también en la pobreza y en el aumento de la inequidad.

“Otro dato preocupante es que la tasa de desempleo abierto se estima que para el cierre de año oscile entre un 13 y 14% para Honduras”, dijo Molina.

Para el especialista, es preciso buscar un equilibrio entre cumplir las medidas preventivas y salvar empleos y empresas.

A pesar de los serios desafíos en curso, Molina destacó que esta generación de jóvenes hondureños está considerablemente mejor educada que la generación de sus padres. “Por lo tanto, el reto es sacar provecho del dividendo demográfico”.

La Prensa