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Comienzan a cortar café bajo la presión de los peores precios

El precio cayó ayer a 93.68 centavos de dólar la libra. Los productores dicen que no lograron fertilizar varias veces este año porque en la cosecha pasada no ganaron mucho.

La Organización Internacional del Café (OIC) plantea que “el exceso de oferta sigue sobrecargando al mercado y ejerciendo presión a la baja en los precios”.
La Organización Internacional del Café (OIC) plantea que “el exceso de oferta sigue sobrecargando al mercado y ejerciendo presión a la baja en los precios”.

SAN PEDRO SULA.

Con el precio más bajo en la última década, los productores volvieron estos días a las fincas de café para comenzar a cortar los primeros granos de una cosecha que será más raquítica que la anterior.

En Nueva York, el precio descendió ayer a 93.68 centavos de dólar la libra, una cotización similar a la de finales de octubre de 2005 (93 centavos), pero mayor a la de igual mes de 2001 (42.60).

“Ya comenzamos a cortar la requema y estamos preocupados por el problema de la roya y los malos precios”, dijo Noel Meza, propietario de una finca de 12 manzanas.

La Organización Internacional del Café (OIC) plantea que “el exceso de oferta sigue sobrecargando al mercado y ejerciendo presión a la baja en los precios”.

El precio indicativo compuesto de la OIC llegó a 95.26 centavos de dólar la libra, mucho menos al de agosto (96.07) y al máximo de 111.21 de octubre de 2018.

Comportamiento
La actividad comercial en los municipios del occidente del país ha caído por los bajos precios del café

La OIC calcula que la producción mundial de café en el año cafetero 2018-19 será de 169.7 millones de sacos, con un aumento del 3.9% frente a la de 2017-2018.

Mientras en el mercado internacional el precio está deprimido, a Meza le pagan L130 por el galón de café húmedo o mojado.

“Una carga puede ser de 13 ó 14 galones. Para hacer un galón húmedo tenemos que cortar dos y hasta tres y medio. A los cortadores les pagamos a L30,00 por galón cortado. Es poco el dinero que nos queda”, dijo.

Meza se vio en la obligación de eliminar alrededor de 7 manzanas de café afectadas por la roya; no obstante, sigue preocupado porque la enfermedad aún amenaza su plantación.

“Hemos fumigado y ya comenzó a llover, pero vemos que la roya no desaparece”, dijo Meza, cuya finca está en Nueva Esperanza, Intibucá, a unos 1,200 metros sobre el nivel del mar.

“Tengo unos 29 años de tener finca de café y he pasado tres crisis, pero esta crisis es bastante grave”, dijo Meza, padre de tres hijos.

Francis Mayorga, dueño de una finca de 35 manzanas, en esa misma aldea (entre Intibucá, Lempira y Santa Bárbara), tiene igualmente una expectativa “negativa, poco prometedora”.

“Al rato vamos a desistir de la caficultura. Llevamos tres años operando con fuertes pérdidas. Antes yo fertilizaba dos veces al año. Este año sólo pude fertilizar una vez y solo en una parte porque no logramos comprar más fertilizante”, advirtió.

Hace unos cuatro años, Mayorga producía 1,500 quintales; en esta cosecha sólo obtendrá entre 380 y 400 por “la baja producción y la mala calidad del grano”.

“El grano no llegó al nivel óptimo de formación, la maduración no produce suficiente mucílago por la falta de fertilización y el cambio del clima. Hay plantas que han sufrido trastornos, en este mes están floreando. Eso nos preocupa mucho, pues implica que tendríamos otra cosecha en mayo junio. Ese fenómeno es muy común ahorita”, explicó, a quien la roya le destruyó unas 15 manzanas.

Max Meza, funcionario de la Municipalidad de Intibucá, observa que la economía local está “afectada porque no hay actividad comercial”.

“Con esta tendencia, los caficultores van a desaparecer y va aumentar la migración. La roya y los bajos precios están afectando”, dijo.

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