Bastian Schweinsteiger se partió la cara, de forma literal, por su selección y terminó logrando su recompensa. El centrocampista alemán no sólo dio todo con el balón en los pies, también aguantó todo lo posible ante los constantes golpes recibidos por los argentinos en la final del Mundial de Brasil 2014.
El jugador del Bayern Múnich aguantó un duró golpe de Javier Mascherano en la espalda y en la prórroga, Sergio 'Kun' Agüero le mandó fuera del campo tras propinarle un manotazo que terminó con el alemán sangrando en el pómulo.
Durante los minutos clave del encuentro el alempan tuvo que ser cosido por los médicos de la selección campeona del mundo para volver y ayudar a su equipo en el camino hasta el título.
Sobre el verde, Bastian Schweinsteiger derrochó esfuerzo para evitar el mayor número de contras posibles en el bando argentino y además, pudo distribuir el juego desde la zona de creación.
Finalmente, todo lo sufrido mereció la pena al alzar la copa de campeón del mundo.
'LO MÁS IMPORTANTE ES NUESTRA MENTALIDAD ALEMANA'
Bastian Schweinsteiger, medio de la selección de Alemania, resaltó que la clave para vencer hoy a Argentina la final del Mundial fue 'la tradicional mentalidad de los alemanes' que les ayuda a 'correr, presionar y defender'.
'Lo más importante es que tenemos jugadores con clase, pero aún más importante es que tenemos tradición en nuestro juego: la mentalidad de los alemanes. Como los chicos de los 90, podemos correr, presionar, defender', dijo a los medios el centrocampista del Bayern de Múnich.
Schweinsteiger, de 30 años, dijo que el estilo alemán es genuino, diferente al español, y agradeció el esfuerzo de sus compañeros. 'Contra Argelia, Francia y Ghana no fue muy fácil, pero creemos en nosotros. Hoy fue lo mismo: 'venga chicos, tenemos que hacerlo, hay que levantar el trofeo'. Y lo hicimos', declaró el medio teutón, que tenía visible una herida en la cara que se produjo en la final.
Debido a que el grupo de las selección es joven, alabó también la experiencia de compañeros como Thomas Müller o Philipp Lahm. 'Cuando tuvimos el título en las manos. Ése fue el mejor momento', rememoró.