En medio de una selección galáctica con nombres del calibre de Dirk Kuyt, Mark van Bommel, Klaas Jan Huntelaar, Rafael van der Vaart, Robin van Persie o Wesley Sneijder, Arjen Robben se destaca en Holanda por su velocidad supersónica, desborde y gol.
Apodado el “Extremo de Cristal” por la fragilidad de su cuerpo, herido por lesiones ligamentosas y musculares, el punta del Bayern Múnich intentará en el Mundial de Sudáfrica 2010 convertirse en el ángel de cristal de la Naranja Mecánica del técnico Bert van Marwijk.
Robben debutó en la Eredivisie (primera división holandesa) hace una década con la casaca del modesto Groningen, hasta que apareció el gigante PSV un par de años más tarde y se marchó.
En 2004, el magnate ruso Roman Abramovich lo fichó para el Chelsea por 18 millones de euros, pero Londres se transformó en una pesadilla para Robben, pues empezó su racha negra de lesiones, primero con una fractura en un pie que lo apartó del fútbol seis meses.
Aunque nada comparable cuando le diagnosticaron un tumor testicular benigno por el que debió ser operado. “En aquel momento el fútbol no tenía ningún sentido”, recordó Robben.
A pesar de que ganó seis títulos en Stamford Bridge, Robben, un tipo tímido pero obsesionado con el fútbol, cambió Chelsea por Real Madrid para seguir creciendo.
“Trabajaré para que la gente no me recuerde por ser un futbolista frágil, pero a nadie se le puede olvidar que las lesiones en numerosas oportunidades son inevitables”, reconoció el ex madridista y reciente finalista de la Copa de Campeones con el Bayern.
Arjen Robben es considerado el mejor extremo del mundo y confía en que su equipo Holanda dará la sorpresa en el Mundial de Sudáfrica, que empieza el próximo 11 de junio.