José 'Pepe' Treviño no quiere entrar en polémica con Ramón Maradiaga, entrenador del Marathón, que les pidió que salgan más ofensivos en el juego de vuelta de la semifinal.
Luego del 0-0 entre Motagua y el cuadro verdolaga, el técnico de los sampedranos dejó claro que “con diez jugadores tirados atrás es fácil ir invictos”, refiriéndose a la racha de partidos que llevan sin perder los azules (23).
Maradiaga también les hizo un llamado a sus exdirigidos: “Si me ganan, que sea atacándome y no esperando un error de nosotros”.
Con todo ello, el estratega del Ciclón buscó a toda costa no tocar el tema. “Ramón (Primitivo Maradiaga) puede decir lo que quiere. Ha ganado su derecho con tantas cosas que ha logrado, es una persona a la que respeto mucho”, manifestó poco antes de subir al autobús que los trasladó a Tegucigalpa, donde mañana a partir de las 7:30 pm recibirán al Marathón en el juego de vuelta.
Pepe prefiere mantenerse cauto y no canta victoria. “Faltan noventa minutos, no sabemos qué es lo que sucederá. Aquí ya comenzamos a preparar el juego y pensar en lo que haremos en el juego de vuelta”, apuntó.
Motagua hizo ayer por la mañana trabajos de estiramiento en el hotel donde se hospedó. “Se hicieron trabajos regenerativos con los jugadores que participaron el miércoles y algunos trabajos específicos con el resto del grupo”, detalló Juan Bertani, preparador físico del club.
Agregó que están analizando aún a Georgie Welcome, quien salió lesionado el miércoles. Aunque la improvisada práctica fue muy exigente para el grupo que no jugó en la ida, con Rambo de León fue imposible que fuera monótona.
La primera ocurrencia fue que por un momento se le olvidó que estaba entrenándose y salió para tomarse unas fotos con unas damas que llegaron a un salón aledaño al lugar donde tenían lugar los entrenamientos.
Luego, “el Rambo de la gente” hizo de las suyas con los mangos de unos de los árboles del lugar. Su intención era bajar un mango papaya que aparentaba estar maduro. Insistió en pegarle con una piedra, pero no lo logró y bajó unos diez a los que no les estaba apuntando. “Nunca encontré una buena piedra, así que mejor no sigo”, dijo de forma muy peculiar.
Al final solo se llevó dos frutos verdes y los demás se los comieron los jugadores y algunos colaboradores del equipo, que se mofaron de la falta de puntería del porteño.
Ya un poco más serio, Rambo se refirió al próximo duelo. Sobre las declaraciones de Primitivo apoyó en algo. “Debemos ser ofensivos porque necesitamos ganar. El problema es que hay algunos jugadores que se relajan y eso nos puede perjudicar”, señaló.