Cuando ya muy pocos confiaban que pudiese volver a lo más alto de la elite de la natación, Aaron Peirsol surgió como el gran triunfador en los campeonatos de Estados Unidos al establecer dos nuevos récords mundiales y quitarle el protagonismo al 14 veces medallista olímpico Michael Phelps.
El último lo consiguió en la prueba de los 200 metros espaldas que se disputó en la quinta jornada con la que se cerró la competición y el equipo de Estados Unidos quedó establecido para los Mundiales de Roma.
Piersol protagonizó una gran carrera con su compatriota Ryan Lochte, a quien le arrebató la marca mundial al establecer un tiempo de 1:53.08, inferior a la de 1:53.94, que había logrado el 15 de agosto durante los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
Lochte, que marcó un registro de 1:54.21 y vistió su habitual LZR Speedo, como Phelps, dominó al comienzo de la prueba, pero al final tuvo que rendirse ante la fuerza de Peirsol, que no le dio opción en los últimos 50 metros.
Lochte pasó en cabeza los primeros 50 metros, pero Peirsol fue a más, viró primero los 100 y en el último largo se despegó sin ningún tipo de consideración hacia el campeón olímpico, que notó el esfuerzo realizado y no pudo evitar la venganza de su rival.
El triunfo permitió a Peirsol irse de los campeonatos con dos récords mundiales, el pasado miércoles también batió en el de 100 metros espalda con un registró de 51.94.
Peirsol, de 25 años, demostró ser el mejor nadador del momento en la modalidad de espalda, al bajar en Indianápolos por sexta vez su registro mundial de los 100m.
Además
Phelps logró una nueva marca mundial en 100 metros mariposa y ganó medalla de oro en los 200 metros libre y los 200 mariposa. No participó en los 100 metros por dolor en el cuello.