Carlos Pavón sigue siendo el más querido por la fanaticada españolista, ya no juega, anunció su retiro; pero en la celebración del campeonato de los aurinegros su presencia no podía pasar desapercibida.
Apenas habían pasado unos minutos de que Real España lograra su décima corona y el ex atacante bajó del palco en donde había visto el juego que La Máquina le ganó 2-1 al Olimpia y ahí comenzó lo que muchos pensaron que a lo mejor no llegaría. Hasta él se vio sorprendido.
“Grande loco, lo conseguiste”, se le acercó y le dijo al portero Marcelo Macías. “Sos campeón”, le decía con un grito a cada ex compañero que se encontraba en el estadio Morazán.
EL GESTO
Los jugadores del campeón nacional estaban agradeciéndole a su afición, en eso Manuel Doño, defensa aurinegro salió en carrera.
“Venite, yo te llevo”, le dijo Doño, “no, no, no”, le contestó. En eso al menos unos quince jugadores del equipo se le abalanzaron lo agarraron y lo subieron en los hombros de Hilder Colón, el más alto del equipo. Comenzó algo más que una fiesta, la ovación para el jugador que más goles ha anotado con su equipo.
De la localidad de sol este comenzó la frase con la que la Megabarra identifica a Pavón: “ídolo, ídolo, ídolo”. Era imposible que no se entusiasmara y ahí empezó a gritar con la copa en mano: “Campeones, campeones, campeones”.
Hubo un giro de 180 grados en “la Sombra Voladora”, a todos los periodistas que se acercaron les había contestado con lo mismo: “Pero entrevístenlos a ellos que son los que tienen méritos”.
Luego de la ovación se dio un tiempo para contestar sólo tres preguntas. ¿Sigue siendo el ídolo de esta afición? Le preguntó GOLAZO: “Quería pasar desapercibido porque los muchachos son los que merecen esto. Yo ya salí y ya pasé por esto, pero la verdad es que me siento muy contento por ser parte de un gran equipo”, contestó.
“HUBO CONFIANZA”
No pudo dejar de agradecer al cuerpo técnico que dirige Mario Zanabria por el título al equipo que no sólo defendió, sino al que todo el tiempo dijo ser un admirador.
“Todo el mundo tenía confianza en ellos y lo importante es que mostraron que al desear algo se consigue. Gracias a Dios y a un gran entrenador como lo es Zanabria. El más feliz de todo esto es el equipo, la afición. Lo mejor es que lograron ser campeones”.
Antes de marcharse le agradeció a la gente que le sigue reconociendo la labor hecha en el equipo a lo largo de su carrera en la que sólo defendió la camiseta del Real España en Honduras.
“Estoy muy contento porque la afición me dedicó la copa a mí, el poco apoyo que les he brindado lo han sabido aceptar y eso me deja más tranquilo. Se sufre muchísimo desde las graderías”.