17/01/2026
10:18 AM

'Me decían el Jorge Campos centroamericano”

En su vitrina de recuerdos exhibe orgulloso un suéter que le regaló el legendario portero brasileño Claudio Taffarel, esa prenda es lo que más cuida el ex arquero hondureño Roberto Carlos ´´El Chato´´ Padilla, para él tiene un significado especial y el intercambio de camisas se dio en los Ángeles, Estados Unidos, cuando la Selección Nacional cayó 8-2 ante Brasil.

En su vitrina de recuerdos exhibe orgulloso un suéter que le regaló el legendario portero brasileño Claudio Taffarel, esa prenda es lo que más cuida el ex arquero hondureño Roberto Carlos ´´El Chato´´ Padilla, para él tiene un significado especial y el intercambio de camisas se dio en los Ángeles, Estados Unidos, cuando la Selección Nacional cayó 8-2 ante Brasil.

“El Chato” o el “Loco”, ¿lo recuerda? Cómo olvidar el portero chaparrito, con un estilo peculiar y que fue parte del plantel titular del Victoria que se coronó campeón la temporada 1994-1995. Además jugó en el Vida y en el Correcaminos de México, donde fue bautizado como el “Jorge Campos de Centroamérica”, por la similitud de juego y estrafalaria vestimenta parecida a la que usaba el reconocido ex guardián del tricolor azteca.

Comenzó su carrera en el Eaci de Isletas, Colón. Desde niño se encariñó con el fútbol y siendo joven se trasladó a La Ceiba donde rápidamente se registró para prestar el servicio militar.

“En 1985 me instalé en la sede del Victoria, pero luego me salió una oferta del Motagua, viajé a Tegucigalpa pero me regresé porque el ambiente no me gustó para vivir. En 1988 me enlisté con el Atlántida por recomendaciones de mi primo Mario Brown y en uno de los entrenamientos el técnico del Victoria Juan Luis Hernández Fuerte me vio y me llevó a hacer la pretemporada, ahí ya comencé en serio mi carrera”.

“El fútbol lo traigo en la sangre porque desde niños anduve atrás de una pelota, mi padre Santos Isidro Padilla fue un gran arquero, eso lo pueden decir todos los habitantes del Bajo Aguán que lo conocieron, creo que yo traía en la sangre lo de ser arquero, por eso no tuve problemas para jugar en Liga Nacional´´, expresa Padilla.

¿Como lo trató el fútbol? “Excelente, estoy agradecido con Dios porque me dio esta estrella. En el momento que iba a ser el jugador más caro de la segunda división de México tuve una fractura que me alejó de las canchas, pero no me puedo quejar porque he disfrutado de esta carrera y le he sacado mucho provecho”.

El día más feliz

“El Chato” Padilla jugó la final del 94-95, cuando el Victoria se consagró campeón por primera vez en su historia empatando 1-1 con Olimpia con gol de Enrique Centeno Reneau en el Estadio Nacional. Padilla recuerda ese día como el más feliz de su existencia.

Considera que el club jaibo hizo historia. “Voy a sentirme orgulloso hasta el día de mi muerte por el título que gané con Victoria y digo esto porque éste es un equipo chico y pudo ganar un campeonato, demostró que no sólo Olimpia, Real España, Motagua y Marathón lo podían hacer, esto no es fácil de olvidar”.

Recuerda que en la final contra Olimpia el árbitro Amilcar Burgos le dijo que le diera la pelota porque el partido había terminado y que fuera a celebrar porque era campeón, en ese momento la piel se le engrifó, “sentí una sensación inexplicable, el primer gesto que hice fue arrodillarme y darle gracias a Dios, ése fue el día más feliz de mi vida”.

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Carlos Padilla comparte su tiempo libre con sus hijas después de los entrenamientos como preparador de arqueros.

Fútbol a la mexicana

Padilla era de esos porteros que arriesgan el físico para salvar su meta. A él no le importaba lanzarse a los botines de los delanteros para evitar un gol. Esas reacciones y su vestimenta estrafalaria lo hacían diferente.

“El técnico mexicano Bracamontes vino a verme jugar y me dijo que era el Jorge Campos de Centroamérica, que en su país me pondría a jugar sin pensarlo dos veces, le gustó mi estilo de juego”.

Está orgulloso de haber sido un portero diferente. “Siempre dije que no tenía miedo a equivocarme, ahora ése es el problema de los porteros, juegan robotizados, algunos no entienden que tienen que jugar y divertirse, siempre con la responsabilidad del caso pero sin presión”.

El arquero comenta que el fútbol da muchas alegrías, ´´pero uno debe estar consciente que todo eso algún día pasará, por eso hay que prepararse en lo emocional como en lo económico. Hoy en día los jugadores ganar fuertes cantidades pero no les gusta ahorrar y después terminan sin nada y se vuelven una carga para la sociedad”.

Su apodo

Fue el gerente de Victoria Carlos “Condorito” Mejía que lo bautizó con el mote de “Chato”. “Me llamó así porque decía que me parecía a un muchacho que vivía en su aldea natal, después Rafael “Paciencia” Núñez me continuó llamando “Chato Guerra” porque siempre fue aguerrido”.

Comenzó ganando 120 lempiras en el Victoria, lo invertía casi todo en comida porque pagaba 100 en alimentación. “Mi madre me mandaba dinero, me apoyaba porque quería verme jugando en la Liga Nacional”.

Asegura que era un guerrero. “Raúl Martínez Sambulá, José García, Erick Fu, Renán Aguilera, Juan Reyes Grueso, Javier Martínez y el entrenador Julio González me enseñaron a ser un ganador, ni siquiera en los rondos me gustaba perder, ni siquiera saludaba a nadie de mis rivales porque sólo estaba pensando en ganar, si perdía un partido sentía que el corazón me estallaba”.

Su paso por México

Padilla hizo realidad su sueño de jugar en el extranjero. “Recuerdo que no iba para Correcaminos sino para Tecos porque Bracamontes me vino a traer, pero el equipo de Guadalajara no me dio la cantidad de dinero que le pedí y entonces me desviaron”.

La anécdota más linda que tuve en México fue que Correcaminos me contrató en cinco minutos, el presidente del equipo y el técnico me vieron jugar y de inmediato autorizaron mi contratación, caí en cuna de oro en México, no me costó nada jugar en ese país porque a la gente le gustó mi alegría y mi forma de juego”. Desde que llegó fue titular, pero lastimosamente se lesionó la rodilla y eso hizo que no continuara.

Selección Nacional

¿Ganó todo en el fútbol o quedó algo pendiente? ´´Me quedó algo pendiente porque hubo gente hipócrita que me negó la posibilidad de integrar una Selección y jugar una eliminatoria, la Bicolor sólo la integré para algunos juegos amistosos”.

Una vez le pidió la oportunidad al ex seleccionador Ramón Maradiaga pero dijo que sólo sabía de él por lo que me decían. “‘Quien impidió que yo jugara una eliminatoria fue Ricardo Ángeles, se creía el dueño de la Selección, él quería ver a los equipos chicos con sus pies y por ende a los jugadores”.

El ex portero habló muy mal del ex preparador físico peruano de la Selección. “En ese momento hablar de Ricardo Ángeles era como criticar a George Bush, era el que mandaba en Honduras y él declaró que yo no podía integrar la Selección porque era chaparro, creo que me faltó el respeto porque en ese momento estaba haciendo una gran campaña con el Correcaminos”.La expresión del preparador físico peruano le dolió, asegura Padilla.

Jorge Campos

Al preguntarle por qué jugaba con uniformes extravagantes como si estuviera imitando a Jorge Campos dijo que “Campos me imitaba a mí, siempre traté de ser diferente, por eso me decían “El Loco”, lo que pasa es que los porteros tienen que ser vistosos, diseñaba mi propia ropa porque a la gente le gustaba, ahora puedo decir con convicción que en la Liga Nacional fui uno de los porteros mejor vestidos”.

El retiro

Padilla debutó profesionalmente vistiendo la camisa del Victoria en 1989 en Tegucigalpa contra Motagua, en ese partido lo expulsaron.

Su última aparición custodiando la cabaña jaiba fue contra Deportes Savio, defendiendo la camisa del Vida con el que terminó su brillante carrera en el 2003. “Decidí retirarme porque lo poco que ganaba me lo comía y no salía de lo mismo. También me afectó la lesión”.

“El Chato considera que en la actualidad los tres mejores porteros del país son los que él entrena el en Victoria: Ricardo Canales, Astan Bodden y Kevin Hernández, “por sus cualidades, no las tiene cualquiera”.“Desde que estaba en México miraba a los entrenadores hacer este trabajo y yo lo disfruto”.

Frases

Muchos periodistas de México comentaban que la directiva había cometido un error al no mandarme donde un especialista para recuperarme de la lesión porque no era un jugador para Correcaminos, sino para primera división”.

“Cuando era jugador mandaba a diseñar mi propio uniforme porque me gustaba ser diferente, no me gustaba ser del montón, por eso no

pasaba desapercibido porque siempre lucía vistoso”.

“César Nasthas debe contratar un director deportivo como Osman Madrid o Rolando Peña si quiere ganar otro campeonato y tiene que darle autoridad para que tome decisiones en cuanto a la contratación de jugadores”.

Ficha

Nombre: Roberto Carlos Padilla Ramírez

Lugar de nacimiento: Guanacaste, Colón

Fecha: 7 de marzo de 1970

Edad: 35 años

Padres: Isidro Padilla y Jesús Ramírez

Hermanos: Rigoberto, Deysi, Evelia, Isidro y Delmi Suyapa.

Estado Civil: Casado

Esposa: Starrie Pearl Wood Maradiaga

Hijas: Cindy, Karla, Naomi Pearl Maradiaga

Trayectoria: Eaci (1985) Atlántida (1988) Victoria (1990) Correcaminos (Mexico 1999) Real Maya (1999) Vida (2000-2003).

Selecciones: Sub-17 (1986) Selección mayor (1993)

Palmares: 1 título de campeón con Victoria (1994-1995).

Jugador más valioso de la temporada con el Victoria.

Actualmente es el entrenador de porteros del Victoria de Primera División.

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Mucha gente lo comparaba con el portero mexicano Jorge Campos.