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Ídolo blanco en tierra de negros: Sudáfrica

  • Actualizado: 21 junio 2009 /

Matthew Booth es un gigante de piel clara que se ha ganado el corazón de los sudafricanos. Es un claro ejemplo de la unidad que debe existir entre las razas.

El “Nkosi Sikelele”, el himno nacional sudafricano desde que Nelson Mandela recuperó la democracia plena en el país en 1994, es una canción de sufrimiento y afán de libertad.

Los ciudadanos negros sudafricanos, oprimidos por el “Apartheid” -régimen político y social que dominó el país de 1948 a 1994 y que institucionalizaba la segregación racial de los blancos sobre los negros-, la cantaban para lanzar al mundo el lamento de sus desdichas. Significa, en xhosa -la lengua nativa de los sudafricanos de raza negra-, “Dios bendiga a África”.

Tras la reconciliación que trajo consigo Mandela, el país entero convirtió en suyo un himno que antes, para los blancos de la élite, significaba una amenaza. En el once inicial sudafricano de la Copa Confederaciones, Matthew Booth, el gigantesco central de 1,98 metros que es el único blanco del equipo, lo canta emocionado agarrado a sus compañeros. Él es un ejemplo de integración en un país que en el pasado institucionalizó la ignominia -afrenta pública-.

Booth es adorado por la afición de los Bafana, público mayoritariamente negro que grita su nombre con locura, como lo hacía en el pasado con Mark Fish.

Se podría pensar que están abucheando a algún jugador, pero no: los “Booooooooth! Booooooooth!” que salen de las tribunas cada vez que el gigante (1,98 m) defensa toca el balón son de aliento.

Hacen referencia a una gloria del pasado de los Bafana, Mark Fish, campeón de Africa en 1995 y miembro de la primera selección sudafricana que disputó un Mundial, en Francia 1998, cuatro años después del final del Apartheid.

Fish, ex jugador de de los Orlando Pirates Soweto, uno de los grandes clubes locales, era aclamado con el grito de guerra “¡Fiiiiiiish, Fiiiiiiish!”, cada vez que tocaba el balón.

En Sudáfrica, el fútbol es un deporte seguido especialmente por los negros -los blancos prefieren el rugby o el cricket-, que saludan de esta forma la presencia de un blanco en el equipo nacional.

El sólido defensor de 32 años es uno de los puntos fuertes del once de Santana. “Lo tuve algunos partidos bajo mis órdenes, no puedo dar una opinión definitiva sobre este jugador”, explica a la AFP Henri Michel, entrenador francés que dirigió a los Mamelodi Sundowns, tercer formación del país, entre octubre de 2008 y marzo de 2009.

“Pero evidentemente, su físico lo complica contra los jugadores veloces”, añade el galo.

Sin embargo, su estatura también es un punto fuerte para Santana, que confía mucho en él a la hora de disponer el sistema táctico defensivo en los balones parados, como sucedió contra Irak (0-0) y Nueva Zelanda (2-0), la víspera.

Verdadera estrella del país, casado con una modelo célebre, Sonia Bonneventia, segunda princesa del concurso de Miss Sudáfrica 2001, Booth militó siete años en la Liga de Rusia -2002-2009-, en el Krylia Sovetov Samara, en el que fue capitán.

Luego volvió a su patria para defender la casaca del Mamelodi Sundowns, donde ya había sido figura entre 1998 y 2002.

En el currículum de Booth también figura un breve paso por el Wimbledon de Inglaterra, un préstamo en 2001 que no le rindió mucho, pues ni siquiera jugó un minuto en el país inventor del fútbol.

IMPORTANTE

En 2003, Booth formó parte de un equipo de extranjeros de la Liga rusa que jugó un partido contra el racismo. Su sitio web muestra a un tipo inquieto que graba entrevistas con sus compañeros y las cuelga.
El fútbol es el deporte de los negros en el país anfitrión de la Confederaciones. Los guetos odiaban el rugby y el cricket, que representaban la opresión y adoraban el deporte del pueblo.

LO DIJO

'En mis 15 años como profesional, jamás he tenido problemas con el público y nunca he sufrido brotes racistas”.