Mohamed Ali era tan certero con sus puños como con sus palabras. 'Flota como una mariposa, pica como una abeja. Las manos no pueden golpear lo que los ojos no pueden ver', fue una de sus citas más repetidas hoy en Louisville (Kentucky), su ciudad natal, en los actos en su memoria.
Los actos del funeral del legendario púgil estadounidense Ali, fallecido hace una semana los 74 años, comenzaron hoy con una ceremonia por el rito islámico a la que acudieron miles de personas para decir adiós al féretro con el campeón.
'Entre los dólares y la dignidad, Ali escogió la dignidad', dijo Jesse Jackson, el reverendo, activista por los derechos civiles y amigo del boxeador a un reducido grupo de periodistas al presentar sus respetos a la puerta del Museo Muhammad Ali, en el centro de Louisville, tras asistir al funeral islámico por el legendario púgil.
Alí, que se cambió el nombre de Cassius Clay al convertirse al islam en 1964, 'nos dio coraje y nos dignificó como musulmanes estadounidenses', indicó Sherman Jackson, profesor de estudios islámicos de la Universidad del Sur de California en el funeral musulmán oficiado en el Kentucky Exposition Center en Louisville.
Miles de personas le dan el último adiós a Ali. Foto AFP/ Jim Watson
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Louisville, una ciudad de menos de un millón de habitantes que se encuentra a orillas del río Ohio, en el norte de Kentucky, está entregada a los actos de despedida del legendario campeón mundial.
Greg Fischer, alcalde de la ciudad, señaló en rueda de prensa que 'son unos momentos realmente agridulces' para sus conciudadanos.
El mítico excampeón del mundo del peso pesado, que logró la prestigiosa corona en tres ocasiones, sufría desde hace años la enfermedad de Parkinson.
El féretro que desplaza el cuerpo de Ali. Foto AFP/ Jim Watson
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En su autobiografía de 1975, Ali dejó entrever cómo, meses después de proclamarse medalla de oro en la Olimpíadas de Roma en 1960, arrojó el preciado tesoro a las turbias aguas del río Ohio tras ser testigo de un acto de racismo.