Ronaldo o no Ronaldo, he aquí el gran dilema casi shakespeariano de un Real Madrid en plena autocrítica ante el partido crucial de mañana en Highbury frente al Arsenal, en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones.
Egoísta, gordo, juerguista, las críticas contra el brasileño no paran tras la sorpresiva dimisión la pasada semana del presidente Florentino Pérez, quien reconoció haber 'malcriado' a sus caprichosas estrellas.
Al jugador brasileño lo acusan de ser más aficionado a las noches madrileñas que al entrenamiento matutino, por lo cual se ha convertido en el chivo expiatorio.
La prensa deportiva madrileña se perdía ayer en conjeturas sobre si Ronaldo figuraría en la alineación en Highbury para el partido del año del Real Madrid.
El entrenador Juan Ramón López Caro ha prometido que jugarán 'hombres y no nombres', pero mantendrá su elección del sábado, en la cual sustituyó a Ronaldo por el italiano Antonio Cassano.
La víspera del partido contra el Arsenal, Ronaldo había escandalizado a los hinchas merengues al afirmar que no le tenían cariño.
Evocó una eventual salida del equipo al término de la temporada, mientras los rumores aseguran que tiene nostalgia de sus años en el Inter. Ronaldo suscita; además, la hostilidad abierta del clan de los españoles del Real Madrid, liderados por Raúl, el capitán y niño mimado del Bernabéu.
Un comentario anónimo de una 'fuente cercana' a los galácticos, publicado el domingo en El Mundo, señala: 'No defiende, no corre, sólo busca el mayor beneficio personal con el mínimo esfuerzo.
Por si fuera poco, es el más egoísta fuera del campo'.
Lo dijo
'Ronaldo no es más el de antes porque tiene demasiados años y demasiados kilos encima. No creo que Arsenal lo quiera cambiar por Thierry Henry'.
Michel Platini,
ex futbolista francés.