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20/05/2022
10:41 PM

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Así lucha por su vida el exjugador hondureño Enrique Centeno

Enrique Centeno Reneau lucha contra un problema nervioso. Deberá operarse, si no quedará en estado vegetal.

La Ceiba, Honduras.

Lo que está viviendo el ariete Enrique Centeno Reneau es un drama. El exfutbolista de Victoria, Marathón, Olimpia, Motagua, Vida y de la Selección Nacional libra una batalla contra un grave problema nervioso en la columna vertebral que le ha paralizado el 40% de su cuerpo, algo que se agudizó hace dos meses.

Si el espigado exfutbolista no es intervenido quirúrgicamente podría quedar en estado vegetal para el resto de su vida. Reneau sufre severos problemas de nervios, al extremo que ya perdió movilidad en su mano izquierda, parte del cuello y ahora se está extendiendo por otras partes de su organismo.

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“Tengo un problema en el sistema nervioso que me comenzó cerca de la columna. Debo hacerme una cirugía porque la enfermedad se va extendiendo por todo el cuerpo, hay que detenerla porque me puede dejar postrado en cama”, explicó entre lágrimas.

“Es una enfermedad que si no la atiendo ahora en 45 días me tienen que operar con el riesgo de quedar en estado vegetal. Los médicos me dicen que hay dos opciones: recuperarme totalmente o quedar postrado en estado vegetal”, confesó.

El exintegrante del Cruz Azul de México, Sipessa Chimbote de Perú, Zacapa de Guatemala y Luis Ángel Firpo, de El Salvador, agregó: “La enfermedad va avanzando”. “He tomado cualquier cantidad de medicamentos, he gastado todos mis ahorros. Me vine de Estados Unidos porque ya no podía trabajar, no podía sostener la brocha porque trabajaba pintando y lo derramaba todo”.

“Quique” Reneau es un luchador que no se deja vencer ante nada. Con la misma frialdad que encaró su primer partido como jugador profesional, así enfrenta este momento difícil; sin embargo, quiere salir bien librado de este triste episodio y dar testimonio de su fe y fortaleza.

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Su familia, amigos y toda la gente ligada al fútbol están elevando plegarias a Dios y a la expectativa de su pronta recuperación para verlo levantarse y seguir con su vida.

“Los médicos reunieron a mi familia para concientizarlos, les dijeron que la operación será complicada, que me apoyaran anímicamente para salir adelante. Los medicamentos no me ayudan, necesito la intervención, la enfermedad está avanzando, se me están muriendo los nervios, tengo dificultades para comer y hasta para bañarme”, expresó.

“Mi hija me baña y me cambia, trato de mantenerme fuerte para evitar encerrarme en el cuarto a llorar, es difícil dormir por lo que me está pasando. Siento que las alegrías para mí ya pasaron, los momentos felices terminaron. Estoy viviendo una triste realidad”.

Agradecido

A pesar de su problema, Reneau tiene fuerzas para agradecer a los que se mantienen pendientes de su estado de salud. “Le agradezco a mis excompañeros del Valencia de New Orleans por su solidaridad. Ellos son de Choluteca, pero cuando estuve en Estados Unidos me brindaron mucha colaboración. Durante tres años me dieron techo, yo les pagaba dirigiendo equipos de juveniles y de veteranos, gracias a Dios tuve éxito”, recordó.

“Espero que la gente del fútbol me apoye después de todo lo que le di a este deporte. Siento que estoy jugando el partido más difícil de mi vida.

He llorado mucho a mis 43 años, pero nunca he perdido la fe, he tenido la fortaleza para mantenerme despierto y estoy seguro que este partido lo voy a ganar con la ayuda de Dios”, concluyó.

Su hija, su mano derecha

Durante todo este tiempo su hija Karen Joselina Centeno, de 17 años de edad, se ha convertido en su mano derecha, tomando en cuenta que le ayuda a bañarse, vestirse y darle de comer porque tiene dificultades para llevarse los alimentos a la boca.

“Ayudo a mi papi en todo lo que puedo, lo baño, le doy la comida porque no puede mover sus manos, hace dos meses lo ayudo en sus necesidades porque solo no puede, todas las noches lo sobo para que mejore. Lo que me preocupa es que ya van a comenzar las clases en el colegio y no sé con quien lo voy a dejar porque sólo me tiene a mí en la casa para ayudarlo”, confesó.

“Ojalá que lo operen y todo salga bien para que pueda continuar con su vida normal y concentrarme en los estudios, el problema es que soy la única mujer en la casa porque mi tía trabaja la mitad del día. Estudia el décimo año en una escuela de Jutiapa”, añadió muy triste.

Hay una cuenta disponible en Banco de Occidente a nombre de su hermana Ana Leticia Centeno Reneau 219050020459 para los que deseen ayudarlo.