28/09/2022
10:41 PM

Más noticias

Model J Figoni Sports Torpedo 1932: número 1 en elegancia en el mundo

El Pebble Beach Concours d’Elegance, concurso de los autos más bellos del planeta, le otorgó el premio Best of Show a este ejemplar de fabricación estadounidense

Clásicos de oro

SAN PEDRO SULA, HONDURAS.- Desde el 2013, el Pebble Beach Concours d’Elegance había favorecido a los coches europeos sobre los americanos para recibir el Best of Show. Pero este año, el premio se lo lleva un fabricante estadounidense, Duesenberg con un Model J Figoni Sports Torpedo de 1932.

En realidad el premio es compartido con el viejo mundo y es que este modelo en particular de Duesenberg fue carrozado por Giuseppe Figoni en París. En aquella época el fabricante de chasis y motorización era uno y la carrocería, como traje sastre, se creaba a los gustos y especificaciones del cliente sobre las dimensiones del chasis y radiador, que normalmente era el distintivo del auto y lo que indicaba su origen.

A parte de una mecánica extraordinaria (los Model J de Duesenberg son considerados de lo mejor de la época), el coche es indudablemente merecedor de ganar el premio a la elegancia.

Es un modelo conservador en comparación a muchos de los autos de Figoni o de Figoni y Falaschi posteriormente, que llevaron el art decó y la forma de gota a su máxima expresión en sus carrocerías. Pero hay más que sólo diseño en este auto, hay una historia.

TE INTERESA: Toyota Corolla, Nissan Sentra y Honda Civic, autos de larga carrera

El auto empezó su vida únicamente como carrocería y fue enviado a un distribuidor de Duesenberg en Francia; Sadovich’s Motors Deluxe en París. Ahí el auto recibió su carrocería deportiva, Sports Torpedo y fue utilizado por el dueño de la distribuidora en el rally París-Niza en 1932.

El Model J Figoni Sports Torpedo posee una sobria mezcla de clase con modernismo.

Pero aún en plena depresión, un Duesenberg era un Duesenberg y había dinero suficiente en manos de unos cuantos para que fuera adquirido. El comprador y primer dueño oficial fue Antonio Chopitea, un heredero de ingenios en Perú.

Por alguna razón la carrocería y el chasis fueron separados estando en los Estados Unidos, y enviado a distintos fabricantes de Duesenberg. En realidad no era una práctica extraña en los treintas.

Dada la forma de construcción de estos vehículos, muchos dueños se aburrían de una carrocería y enviaban el chasis a que se les colocara una nueva configuración, pero en el caso del Duesenberg esto fue en los sesentas.

ADEMÁS: Tecnología e-Power: Impulsando la movilidad

Así permaneció este Model J por décadas, hasta que el dueño actual adquirió los dos Duesenberg (el de la carrocería y el chasis) y regresó las cosas a su estado original. Y así ha quedado nuevamente este maravilloso auto; como lo disfrutó aquel heredero peruano en Europa.