Disfruta de un cuerpo imperfecto, quiérelo, respétalo  

Miles de mujeres en el mundo se sienten a disgusto con su cuerpo al no ajustarse a los cánones de belleza establecidos, pero ¿por qué no rebelarse contra ello? Hay que fomentar la autoestima

  • Actualizado: 19 ene 2017

Michelines, celulitis, estrías, pechos pequeños... son algunos complejos que preocupan a mujeres de todo el mundo, quienes se sienten a disgusto frente al espejo por no ajustarse a unos “cánones de belleza” socialmente establecidos por campañas publicitarias, “photoshop” o firmas de moda.

“Rechazar, ocultar o camuflar partes del cuerpo, ya sea por la educación recibida, por los modelos impuestos por la sociedad o por alguna influencia de algún vínculo dañino (como apodos en la infancia), solo genera inseguridad, falta de confianza o baja autoestima”, según la sexóloga clínica Diana M. Resnicoff, quien agrega que “impiden desarrollar una vida social normal”, así que ¿por qué no romper con ello y ser feliz con una misma y los demás?

Viva la diferencia. Hay defectos con los que hay que aprender a convivir; orejas picudas o nariz aguileña son algunos de ellos. Para ello, el libro “Happy Body” de Anne-Charlotte Fraisse y Catherine Pioli insta a “aprender a quererse y aceptarse” mediante ejercicios como dedicar un tiempo a contemplar el cuerpo en su totalidad para no focalizar la atención siempre en esos “puntos defectuosos”.

“Es necesario reconocer las propias limitaciones con naturalidad y buscar todo lo positivo para reforzarlo y mostrarlo a los demás, pues eres lo que muestras”, apuntan las autoras en la obra.

Llevar una vida sedentaria, por ejemplo, no ayuda mucho a sentirse mejor física o mentalmente, todo lo contrario, moverse o hacer ejercicio, como andar o correr dos horas a la semana, desencadena una multitud de reacciones físicas en el cuerpo, como la absorción de nutrientes o la oxigenación de la sangre, que influyen de forma positiva en el estado de ánimo, así como a mantenerse en forma.

Cuestión de química

El libro “Fuera complejos para imperfectas”, de Lucía Taboada y Raquel Córcoles, propone por su parte un “programa de veintiún días para aprender a cuidarse por dentro y por fuera”, pero, sobre todo, para decir no a los complejos.

* Durante la primera semana propone “mejorar la autoimagen para tener mayor autoestima” o aceptar que las imperfecciones te hacen única”, para ello algunos ejercicios como escribir “tres aspectos físicos atractivos de ti ayudarán a resaltar tus puntos fuertes y a reforzar tu autoimagen.

* La semana dos de este “método” aboga por “amarse a uno mismo, porque el mejor amor es el propio”. Un ejercicio que puede servir para este fin, y que la obra propone, es mirarse al espejo prestando atención a las palabras que vengan a la cabeza, después, volver a mirar y “hablar a tu reflejo como quieres que te hablen a ti”.

* Taboada y Córcoles apuntan unos últimos consejos: “sé consciente de tus limitaciones”, “actúa ante las dificultades y mejora”, “no te acomodes en la zona de confort”, “no te compares con otras mujeres” o “mírate como quieres que te miren los demás”.