Lecciones (feministas) para madres primerizas

Las madres perfectas no existen, sin embargo, socialmente se les sigue exigiendo que lo sean.

Con eso en mente, Andy Hernández, maestrante en gestión y desarrollo social en la Universidad de Guadalajara, creó grupos de diálogo con mujeres latinoamericanas que comparten sus experiencias, miedos y angustias.

Quien tiene un niño de dos años, cuestiona el papel de los medios de comunicación tradicionales que engrosan los clichés que llenan de culpa el tema de la crianza.

"Mi maternidad fue sorpresiva, pero tuve la oportunidad de elegir si quería ser o no mamá. Me cayó el veinte de llevar a la práctica esta consigna del feminismo: la maternidad será deseada y libre o no será", explica.

Con esta experiencia, se dio cuenta de lo normalizada que está la violencia: cuando no reciben condiciones laborales dignas durante el embarazo y en los hospitales no se les deja elegir la forma de su parto, cómo lactar, cuidar a sus bebés, incluso si dormir con ellos o no.

"Como feministas estamos luchando por ser nosotras las que tengamos la libertad de elegir sobre nuestros cuerpos. No importa en qué corriente creamos, la mejor decisión es cuando es elegida", dice.

Para ella, los discursos totalizantes que explican cómo educar a un hijo, solamente generan culpa. De ahí la necesidad de formar grupos en los que las mujeres comparten escritura, lecturas, experiencias personales y apoyo, sin prejuicios y con libertad.

Sus claves
+ Hay una serie de circunstancias sociales que no dependen de cada mujer, pero influyen en cómo desarrolla la crianza; se es la mamá que el sistema permite ser. Además, es una responsabilidad compartida con el padre, la familia y la comunidad.

+ Para muchas mujeres, cuidar a sus hijos representa una segunda o tercera jornada laboral, que no se remunera y se invisibiliza. "No hay políticas públicas que nos garanticen que podamos maternar y ejercer la crianza de la mejor manera posible".

+ Hay que reconocer que se es imperfecta y ciertas circunstancias no son color de rosa. "Nos da miedo que nos juzguen por decir que la maternidad también puede ser brutal y es invasiva, a veces violenta, está llena de vacíos, de dolor; no nos atrevemos a nombrarlo".

+ ¿Instinto materno? Para Hernández, no existe y es una de las grandes falacias. "Las mujeres no están biológicamente programadas para ser mamás", asevera.